viernes, 8 de julio de 2011

La estrategia del caracol


Cuando las ventanas tienen ya su nombre

desgastado

y las puertas sólo abren para escupir

de los cimientos; y al dedo acusador

le baten cien canicas,

debiera ser tortuga

quien sin paredes puede vestir la vida.

Mil hormigas improvisan en esta función:

la polea juega a ser tramoyista,

obedece a un extraño palpito

que arranca paredes y techos

y los traslada allá donde van los pies.

Nada pertenece tanto como la vida

y vivirla en la piel de un lagarto

que espera el despunte del sol resbaladizo

en una piedra sin futuro,

más valdría habitar en el nido

reciclado que une cada trozo de la memoria

y del recuerdo del hogar: la casa.

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La Plataforma de Afectados por las Hipotecas detienen ocho desahucios en una semana

La Plataforma de Afectados por las Hipotecas, ahora ayudados en otras regiones de España por la plataforma 15M, ha conseguido paralizar, en tan sólo una semana, un total de 8 desahucios, garantizando que el propietario o inquilino de la vivienda pudiera permanecer en ella durante algo más de tiempo.

¿Dónde se han paralizado esos desahucios?

Cinco en Cataluña, ámbito de actuación de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, uno en Palma de Mallorca y dos en Madrid, donde ha cobrado importancia la Plataforma 15M de los ‘indignados’, ponen bien a las claras la importancia de un movimiento que no quiere quedarse en mera anécdota y sí realizar un cambio significativo en la legislación hipotecaria actual.

Porque además de estas acciones de campo, la plataforma está en permanente contacto con los partidos políticos para ofrecerles alternativas legislativas que les puedan ayudar a mejorar la situación de las familias hipotecadas, en aras de lograr simplificar la convivencia social y garantizar la calidad de vida a las familias que no pueden abonar sus cuotas o rentas mensuales.

Así, una de las alternativas que han ofrecido es la del régimen de alquiler en lugar del desahucio hipotecario, con lo que el propietario se queda en la vivienda pagando un alquiler, más bajo que la cuota hipotecaria.


lunes, 4 de julio de 2011

Las matrioskas. Concurso Paradela Julio.



En la estantería quedaron las matrioskas, una detrás de la otra; en fila india, mostrándose como un regalo, y así era, un regalo que según dijo su profesor de literatura las había traído de un viaje a Rusia que hizo con su mujer. Cuando las abrió y las puso en fila se fue dando cuenta de que ella era como esas muñecas; la niña que quedó atrás con la inocencia pegada en los ojos, la adolescente que aprendió a mirar con rebeldía, la joven que en aquel momento no tenía camino, y mis otras mujeres sentadas en el vestíbulo mirándome con sus ojos dolidos como decía Gioconda Belli en aquel poema “No me arrepiento de nada”. Otras veces se sentía hueca, tan hueca que sus pensamientos podían rebotar en las paredes de su interior y provocar un extraño eco. Pero en otras ocasiones podía sentirse tan llena que notaba como si llevara un puñado de mujeres acopladas y formaran un paquete en su interior que la colmaba de felicidad.

Fueron ellas las que de algún modo le susurraron al oído lo que se negó a ver hasta ese momento. Quiso entonces recordar a su profesor que la inicio en la literatura y a través de las palabras se metió en su cama y escribió en su cuerpo. Aquel día que lo vio entrar en clase con aspecto desaliñado; barba de tres días, pelo ondulado y sonrisa burlona, y cómo su voz grave pero melosa se fue acomodando íntimamente en los recovecos hasta formar una bola cálida en la boca del estómago. Todavía podía sentirla si cerraba los ojos.

La noche que los versos se enredaron entre las nalgas y su sexo, su querido profesor le regaló un ejemplar de ‘Trópico de Cáncer’ de Henri Miller (eso fue mucho antes de las muñecas rusas) que al abrirlo descubrió algunos párrafos subrayados. Y comenzó a leer en voz alta mientras él con sus manos buscaba las huellas por las que había transitado el deleite y la lisonjera caricia de la piel.

Trataba de pensar en aquellas frases, en la contradicción de la sinceridad o de la verdad que surge de la reflexión, pero su mano, la de él se posaba en el pubis tratando de enredar los dedos entre los rizos provocando en ella un nuevo placer.

Ese libro también compartía lugar junto a las matrioskas, colocado entre otros libros, murmurando aquellos renglones marcados con lápiz que trataban de impresionarla. Y de alguna manera la prosa de Henry Miller la sedujo en sus párrafos más surrealistas y tanto más cuando el vocabulario después de subir a la más excelsa literatura expresaba el vocabulario procaz y cotidiano de algunos aspectos de la pobreza lingüística.

Vinieron otros libros, pero aquel fue el primero que la llenó como se llenan algunos recipientes de golosinas a los cuales volver cuando necesitaba endulzar la vida. Comprobó que su profesor de literatura comenzó a llenarla también de deseo y que ella se abría por la mitad como las matrioskas e introducía allí la lujuria y las fantasías que después destapaba para vivir de las rentas de un terreno prohibido. Una vida prohibida, plegada como un secreto y guardada en el hueco absurdo de alguna de esas muñequitas.

Las matrioskas también representaban todas las generaciones de mujeres que figuraban en su árbol genealógico; su madre, su abuela, su bisabuela; todas ellas formaban una sola madre que daba luz a la siguiente y así sucesivamente hasta llegar a ella. Sin lugar a dudas la vida estaba hecha para la sucesión de generaciones, para tomar el relevo y el reclamo de la existencia y, en todo caso coexistir en todos los espacios públicos y privados.

Aquella tarde de verano las muñecas desde la estantería en su silencioso juego le hablaron del relevo, de cambios. Fue la estudiante de primero que al pasar por su casa a recoger unos apuntes y libros de estudio, mientras esperaba, miró las muñecas rusas de la estantería y alborozada exclamó que ella tenía unas igualitas encima de su mesita de noche. No pudo sonreír, sólo puso la mano en el vientre y pensó que el tiempo la había convertido en una auténtica matrioska, toda ella llena de vida en su interior. Sólo le cabía esperar unos meses para que dejara de ser un secreto.



domingo, 3 de julio de 2011

Anécdota


Hacíamos un pequeño descanso en la clase de 2º de Primaria en la cual hacía mis prácticas y, había dado una hora sobre educación en valores cuando una alumna se acercó a mí mostrándome un calendario del sindicato Ustea y señaló con el dedo el 28 de junio como día internacional del orgullo gay, lesbianismo y transexuales. Me preguntó que eran los gays y las lesbianas. Yo la miré y la vi tan pequeña que dudé cómo contestarle, luego, le dije que un chico homosexual formaba pareja con otro chico, que las chicas lesbianas formaban pareja con otras chicas porque ambas se querían mucho. La niña entonces se abrazó a su compañera y exclamó:¡ Nosotras nos queremos mucho! Y se pusieron a saltar y a gritar:¡ somos lesbianas!, ¡somos lesbianas!. Uno de los compañeros de clase al oírlas puso cara de circunstancias e hizo un gesto de que las niñas no estaban bien de la cabeza pero las niñas comenzaron a reir.

- Que os queráis mucho no significa que seáis lesbianas. – les dije- Sois amigas, cuando seáis un poco mayores sabréis si os gustan las chicas o los chicos, ahora sois muy pequeñas para saberlo.

- Cuando seamos mayores, también seremos lesbianas, ¿a qué sí’? – le preguntó a su compañera. Y la otra niña contestó un sí largo y juguetón, y volvieron a abrazarse.

Cuando volvía a casa, recordé la anécdota y pensé lo natural de la situación, la alegría que mostraban sintiéndose diferentes, todavía no podían saber si eran o no lesbianas aunque nunca se sabe, algunos homosexuales y lesbianas a esa edad han manifestado sus preferencias, aún así, noté la claridad e ingenuidad con la que mostraban sus sentimientos, después pensé que los adultos lo estropean todo.


viernes, 10 de junio de 2011

Comida en Paradela (Fuera de Concurso)



La anfitriona estaba nerviosa, Paradela se le quedaba pequeña para todos los invitados e invitadas. Y pensó en llevarlos a los salones Cabú. No podría elaborar sus típicos menús, ni esmerarse en la cocina con sus recetas hechas a conciencia y tuvo que conformarse con llegar a un acuerdo con el cocinero y elaborar un menú digno para tan esperadas visitas. Ibso, Fayna y Alma llegaron un día antes y tuvieron el privilegio de dormir en Paradela de Coles y acompañarla hasta el restaurante. Aro y Mamé Valdés se presentaron con una caja de vino de Jerez, ambos se pusieron a llenar las copas que permanecían vacías y espectadoras de aquel encuentro. Noche infinita decidió compartir su coche con Anusky, Ysupais y con Diego, entraron sonriendo al restaurante contándose anécdotas del viaje. Felicitat pasó la noche en casa de Anna y al día siguiente esperaron a Monserrat Sala y las tres cogieron el tren. Mariluz GH y Mercedes Pinto también compartieron viaje, contaron que estuvieron a punto de perder su equipaje y que gracias a la pericia de Mariluz no les cambiaron las maletas por otras muy parecidas. José Vte apareció solo y se dirigió a la mesa donde se encontraba Anna. Felicitat preguntó a María Jesús si Emejota vendría y esta le contestó afirmativamente. Y antes de que apareciera Mari Paz de Palencia, llegaron Dilaida charlando con Emejota; ambas no participaron en la primera edición del concurso de Junio 2011 pero no podían faltar, además Emejota no quería perderse conocer en persona a los blogueros y blogueras que formaban esa extraña familia en la red. Llegó Reyes igual de encantadora de cómo la imaginaba. En realidad todas las personas de allí lo eran. Ana, vecina de Jaén al igual que yo, quedamos en la estación de autobuses para hacer el viaje juntas. Conocí a Ana poco después de que ganara la primera edición con ‘Raíces de Amargura’ y me imponía cierto respeto, debo confesar que soy tímida aunque a veces no lo parezca, siempre me produce inquietud conocer gente nueva. Ana decidió que lleváramos a María Jesús una garrafa de aceite de oliva de Cazorla para que la marquesa de Paradela degustara por las mañanas un desayuno jaenero con tostada de aceite.

Ya estábamos todos alrededor de esa amplia y generosa mesa y, me sorprendió los diferentes acentos que allí había, era maravilloso escuchar ese acento canario en contraste con el andaluz malagueño, o el acento gaditano junto con al gallego o al catalán, o el castizo madrileño. Pienso que cada invitado o invitada nos encontrábamos maravillados por esa riqueza española, esa diversidad con distintos sabores, con diferentes sonidos que hacían los placeres del oído.

Todavía saboreábamos los entrantes del menú mientras nos presentábamos unos a otros cuando el restaurante se quedó a oscuras. No se veía nada, sólo podíamos escuchar las voces de los recientes conocidos y conocidas. En medio de tanta oscuridad vimos que una luz de linterna avanzaba hacia nuestra mesa y fue enfocando a cada invitado o invitada deslumbrándonos y dejándonos algunas risas flojas de fondo. Al llegar al lugar donde se encontraba Mª Jesús la sala se iluminó y vimos a Larisa empuñando la linterna, imagino que lo había planeado con alguien porque al levantar la mano se oyó cantar aquello de: ‘porque es una chica excelente, porque es una chica excelente y siempre lo será’. La anfitriona juntó las dos manos y con ellas se tapó la cara. Pero aquel gesto le duró poco, porque MariPaz le dio un ramo de flores y Anna junto con José Vte., le acercaron un carito cargado de regalos.

-mais, hoxe é o meu aniversario…-dijo la marquesa de Paradela.

-Cierto. –se oyó decir a lo lejos. Y al mirar de donde procedía aquella voz masculina, apareció un hombre con el torso desnudo que vestía sólo con un ajustadísimo tanga. Se acercó a María Jesús y continuó hablándole.- Es cierto que hoy no es tu cumpleaños, fue hace unos días y por eso estoy aquí, para rejuvenecerte la vida.- Así que cogió a nuestra anfitriona entre los brazos y se dispuso a salir del restaurante con ella.


Todos los invitados e invitadas nos quedamos un poco atónitos pero comenzamos a aplaudir mientras el joven musculoso sujetaba a nuestra amiga y se marchaba con ella. Pero María Jesús forcejeó con el chico y le pidió que la dejara en el suelo.

-¡Está bien, está bien!! Bájame guapo, primero comemos y después hacemos el tratamiento de juventud más tranquilamente. ¿No te parece?.