jueves, 26 de enero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO. Brujas

Fotografía: E. Fernández

1 de noviembre de 2011


Anoche celebramos el día de los difuntos, pero también nuestro año nuevo espiritual. Para este acontecimiento, hicimos una gran hoguera en el centro del cementerio. Las brujas estamos convocadas a reunirnos alrededor del fuego y compartir experiencias entre nosotras hasta el amanecer. Como cada año, despolvé mi vestido morado, mis zapatos de punta y el sombrero afilado; busqué mi escoba en el trastero y recité unos versos voladores.
La tradición en estos casos comienza al despuntar el día y las brujas debemos robar los primeros rayos de sol y elaborar un conjuro que después quemamos en la hoguera. Me fascina comenzar la mañana así, atrapando la luz en un cuenco de hierbas; me siento como si estrenará el crepúsculo, yo sola, y esta sensación me acompaña hasta la hora de nuestra cita sagrada. En esta ocasión también llevamos nuestras pociones mágicas, cada una en su especialidad y las vaciamos en la lumbre mientras elevamos un cántico arcano, esperamos a que el fuego se consuma hasta las cenizas y se enfríe con el alba, después, las repartimos entre nosotras para ampliar nuestros poderes de curación y sabiduría.

El congreso de brujas se encuentra en casa de Inma Brujis

jueves, 19 de enero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO. Un relato desde el corazón

CANELA

Recuerdo aquella tarde que jugábamos en el patio y el padre de mi amiga trajo un cachorrito en la palma de su mano, enseguida, los hermanos de ella y nosotras dos saltábamos de alegría. ¿Qué nombre le vais a poner? - Preguntó el papá. Mi amiga al ver el color y viendo que era hembra, dijo: le vamos a llamar Canela. Y se oyó un largo sí por el patio que salió hasta la calle. Desde aquel día visitaba con más frecuencia la casa de mi amiga; me encantaba ver a la mamá prepararle esos biberones pequeños de muñeca con leche templadita. Me quedaba con la boca abierta observando su ritual. Esa mañana, me sentó en la silla y me puso el animalillo tembloroso en mis faldas, luego, me dio el biberón y me explicó como introducirle la tetilla en la boca. Mi amiga me sonreía con esa amplia sonrisa que siempre tuvo en su cara. Confieso que sentí a Canela un poco mía. Tanto es así que cuando aprendió a beber, yo misma traía leche de mi casa y se la vertía en su plato. Me fascinaba verla comer.
Ella fue nuestro juguete hasta que el papá de mi amiga comenzó su entrenamiento para que fuera una perra de cacería. En esa labor, aquel hombre dejaba secar pieles de conejo para rellenarlas de paja que luego cosía y con ello darle el aspecto de conejos vivos. En principio se los dejaba olfatear, y la perra algo torpe mordía la piel con fiereza. Más tarde, los lanzaba y Canela corría hasta el objeto y lo traía entre los dientes. Después de algún tiempo, nos hizo participes de su preparación. Cada uno de nosotros pensaba que sería la mejor perra ‘Pachón’ entre todos los perros cazadores.

Y llegó el día en el que el papá de mi amiga cogió su escopeta y se la llevó al monte a cazar. Todos los niños y niñas que habíamos contribuido a su adiestramiento esperamos inquietos en la calle la llegada de nuestra amiga Canela junto al cazador rodeado de conejos por la cintura. Pasaron muchas horas jugando al ‘pilla-pilla’ hasta que a lo lejos la vimos como una mancha marrón que corría hacía nosotros lamiéndonos la cara. El hombre vino de muy mal humor porque no había cazado nada. Todos vimos como al llegar le pegó varias patadas en la barriga mientras exclamaba furioso que era una maldita cobarde e inútil y oímos los aullidos de la perra acurrucada en un rincón, con el rabo entre las piernas. Nos acercamos a ella para darle consuelo a través de nuestras manos.
El segundo día de cacería, el hermano de mi amiga acompañó a su padre junto a Canela. Mi amiga se enfadó porque ella también quería ir, pero su padre dijo que aquello era cosa de hombres. Al igual que en el día anterior, nos entretuvimos en la calzada esperando a nuestra compañera de juegos. La noche despuntaba en el horizonte, y por fin, los vimos llegar, solos. Toda la gente menuda que impacientes esperábamos la llegada de ellos, preguntamos a coro: ¿dónde está Canela? Y el hombre sin mirarnos dijo:
- Está muerta. - Y sin decir nada más, caminó presuroso hasta su casa.

El hermano de mi amiga se detuvo junto a nosotras que llorábamos desconsoladas, y con los puños cerrados, lleno de rabia nos contó la verdad. Desde aquel día supe que el padre de mi amiga no tenía corazón. Entonces, los miré y los abracé muy fuerte.

Más corazones en casa de Mª José

sábado, 14 de enero de 2012

Regalos














Regalo de Mª Jesús.
Autora: Socorro Melgarejo

En mi alma, esa sorpresa entre las páginas

que son los versos sin cuentas ni rimas,

o tal vez, una rima silenciosa

que despliega poesía desde dentro

con todas las palabras en la mesa.








Trajo la música

en cajita manual.

Y una sonrisa.





Regalo de Emejota





Desde Noche infinita

a mis manos llegó como una estrella

‘El libro de de los viajes equivocados’;

como una estrella fugaz

que cumplió un deseo de noviembre

escrito en las letras de un diario.






Regalo de Mª Jesús, Aro, Abel y familia.

Y llegaron empaquetados como hermanos gemelos, todos juntos, compartiendo el mismo hombro que sujeta las páginas de un libro.

Llegaron anunciados desde el calor estival hasta el medio día de un invierno cálido frente a la puerta de mi casa. Y entre mis brazos ,sujeto a todos los hijos creados a imagen y semejanza de sus padres y madres literarias.

Las fotos que un día nos miraron, para buscar en la habitación de los sueños las palabras escondidas, nos vuelven a mirar sin la distancia ni el espacio en que fueron cosechadas por su dueña.

Ahora se pueden tocar; las imagenes, los textos y el cariño de la tierra compartida, grano a grano, letra a letra, en un volumen de papel con los amigos y amigas de Paradela.

MUCHAS GRACIAS A TOD@S.

miércoles, 11 de enero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO. Profecías del Fin del Mundo (La puerta)


Y derramó la sal mientras escuchaba la radio; el fin del mundo estaba cerca, tan cerca que no acabaría el año que ahora estrenaba con la misma ilusión e incertidumbre a partes iguales. De pronto, se quedó mirando los granitos blancos vertidos sobre la mesa, y se sintió pequeña, insignificante, pero a la vez, su mano se elevaba gigante y poderosa sobre la sal dispersa como la fuerza irracional que aplastaría cada granito. Se sorprendió al imaginarse en ambos extremos y comparó esa mano gigante (la suya) con la noticia del fin del mundo. No quiso tener miedo, pero con solo hacerse a la idea, tuvo ganas de extirparse la mano, esa que de un revés acabaría con ese puñado de sal. Buscó en el cajón de los cubiertos el cuchillo más afilado para extirparse aquello que de forma inevitable acabaría con la humanidad. Lo posó sobre la muñeca y, dispuesta a cometer la amputación, notó algo entre las piernas; era Monti, su gato, que restregaba el lomo por las pantorrillas.

Abandonó el cubierto en la mesa y atendió a su mascota. Para él, también acabaría todo; la vida, el mundo, el ronroneo, las siestas al sol, la comida y los paseos. ¿Tendrán conciencia los animales de su propia muerte?- Reflexionó al agacharse y sostener en sus brazos a Monti. Entonces, le abordó el recuerdo de un reportaje que trataba la posibilidad de que los elefantes intuyeran su muerte y recorrieran una senda hasta morir. Se sentó en el sofá para dejar su mirada perdida y su mente vagando por las esquinas de la casa. Recordó otros finales apoteósicos; la desaparición de los dinosaurios, los mamuts, los animales en peligro de extinción, las profecías bíblicas, el diluvio universal, el apocalipsis del capítulo 20, los vaticinios de Rasputín, Nostradamus, y todas aquellas sectas que predican el fin del mundo como medio para atraer súbditos a la causa de la redención y la fe.

Volvió a mirar su mano, esa que hace un rato estuvo a punto de extirpar y que ahora acariciaba a su mascota. ¡Qué locura!-Pensó, pero fue más allá con su pensamiento, lo trasladó a hechos históricos; hogueras, torturas, inquisiciones, guerras, exterminios, armas nucleares, armas químicas, bombas racimo, bombas atómicas, cámaras de gas, fusilamientos, etc. Y volvió a rondar por su cabeza cercenar la mano, esa, capaz de destruir el mundo a la vez que lo construye.

Sin saber cómo, entre sus recuerdos llegó aquel en el que sujetaba un lápiz azul, en esa misma mano, llevaba coletas, una falda de cuadros y coloreaba en su libreta una puerta muy grande. La maestra de religión le preguntó:
-¿Y esa puerta para qué?
-Es una puerta para el futuro. Cuando se acabe el mundo, la abriré y me esconderé dentro.
No tuvo ninguna duda, acomodó al gato en su cesta y buscó en los cajones una cajita de lápices.


Más relatos proféticos del fin del mundo en casa de San

Gracias Chelo por la invitación a participar con los Jueveros.


lunes, 9 de enero de 2012

Aurora y Zoko -Conversación virtual-

Dibujos del agua
Foto: E. Fernández.

Esta historia que paso a compartir se escribió en noviembre de 2008 en el Foro de Diario Sur. Ésta es la comunicación entre Aurora (yo misma) y Zoko, un señor que solía escribir en dicho diario, con el que tuve la oportunidad de colaborar en algunos escritos como éste.

AURORA

A cada hombre le tendríamos que hablar en una lengua distinta A cada amigo le tendríamos que hablar con una voz distinta Para que nos pudiesen comprender, Pero la lengua personal es tan fiel a sí misma, Tan incomunicable Que las palabras son como ataúdes Y sólo llevan de hombre a hombre Su andamio agonizante Su remanente de silencio Y su estertor…
(La Cicatriz) Luis Rosales



La otra tarde, mientras buscaba entre mis libros algo que leer, me tope con este poema que me hizo sentarme y continuar leyendo hasta el final. Tuve que leerlo varias veces para reconocerme, para recoger todas las palabras y sentarme con ellas, fue un momento en el que estábamos ellas y yo, ellas hablándome en silencio y yo escuchando en voz alta. En ese momento podía comprender, y no precisamente porque utilizara un lenguaje distinto para ello, este lenguaje era suficiente, pero no siempre es así en la comunicación con las personas, deberíamos tener voces diferentes para cada persona, palabras que nos vistiesen para cada amigo o cada amiga que se cruzase en nuestro camino, incluso para la gente que nunca se llegará a conocer del todo deberíamos tener un abanico de palabras y abrirlo cuando fuese necesario, pero esto es casi imposible, nos movemos en
un círculo imperfecto de intuición, y dentro de él comenzamos a construir nuestros andamios, o nuestros puentes que elevamos hacia las otras orillas, y unas veces llegan y otras no. En otras ocasiones, ocurre que tenemos diferentes voces dentro de nosotros mismos, lo que dificulta aún más si cabe la comunicación con otras personas, que a su vez pueden tener sus propias voces interiores.



En otro poema dice Rosales:
…Cuando dices: nunca, cuando dices: bueno, estás contando tu historia sin saberlo.


ZOKO

En los albores de nuestra civilización y sobre todo en Grecia, los preclaros filósofos, que tanto se admiraban (y admiraron) en su progreso del conocimiento, que investigaron las causas y efectos de los fenómenos que aparecían ante sus ojos y transmitieron al mundo conocido de entonces todo su bagaje cultural y humanístico, perpetuado a través de generaciones hasta llegar a nuestros días, sin embargo y aun pareciendo imposible, descartaron el aprender (en puro acto de soberbia) las lenguas de los países de su entorno por considerarlas como los trinos de los pájaros: asilvestradas e incomprensibles. Fuera de su mayéutica, la razón discursiva o la geometría, no había lugar para acomodar el sentimento y la musicalidad de unos signos extraños, unos trazos bárbaros...Mas, si la vida (o “movimiento”), según Platón, era movida por el amor, que debía ser universal, ¿por qué desdeñar sonidos diferentes, con su armonía, sus registros o sus exabruptos...? ¡Ah, esa eterna “contradictio in adjecto”!...

A lo largo de mi vida escuché muchas canciones infantiles en diferentes idiomas y hubo una, en francés, que entonaban las niñas cuando jugaban durante el recreo, cuyo título era “le poisson et l’oiseau”, el pez y el pájaro, ambos conscientes de la imposibilidad de su amor por vivir en diferentes medios y que no obstante sabían suplir con la magia agridulce de la comunicación visual, los gorjeos, las piruetas en el agua...No hay nada que sea tan inextricable cuando se habla con el alma.



Alguna vez dediqué esta poesía. Con tu permiso, va para ti

EL ALMA TENIAS... Pedro de Salinas El alma tenías tan clara y abierta que yo nunca pude entrarme en tu alma. Busqué los atajos angostos, los pasos altos y difíciles... A tu alma se iba por caminos anchos. Preparé alta escala -soñaba altos muros guardándote el alma- pero el alma tuya estaba sin guarda de tapial ni cerca. Te busqué la puerta estrecha del alma, pero no tenía, de franca que era, entradas tu alma... ¿En dónde empezaba? ¿Acababa, en dónde? Me quedé por siempre sentado en las vagas lindes de tu alma.


AURORA

...ambos conscientes de la imposibilidad de su amor por vivir en diferentes medios y que no obstante sabían suplir con la magia agridulce de la comunicación visual, los gorjeos, las piruetas en el agua...”


El año pasado trajo mi hija un cuento del colegio que trataba de una tortuga que quería ser amiga de una mariposa, la tortuga quería ser ligera como el viento y la mariposa deseaba tener un hogar, después que haberse observado mutuamente, la mariposa se posó en el caparazón de la tortuga y le habló de sus sueños, a partir de ahí se hicieron amigas, la mariposa le contaba lo que veía en sus vuelos y a cambio la tortuga le dejaría posarse en su caparazón. Existe esa edad en la que la magia puede suplir cualquier contrariedad, la vida es un cuento de cosas tan frágiles como el aleteo de una mariposa, la pureza de la infancia tiene el poder de convertir en magia todo cuanto ve, toca o sueña, entonces el alma permanece limpio, hasta que la vida poco a poco va entrando a formar parte del propio crecimiento y la magia se va quedando en los libros y en el alma se guarda lo que fue la magia, para dar paso a otras ilusiones, a otras estaciones que encuentre la magia perdida.

La semana pasada mi hija me preguntó de dónde nacían los sentimientos, y yo le contesté que venían del corazón, y ella me dijo que tenía el corazón roto porque su canario se había muerto -mira mamá escucha mi corazón... no tenía consuelo y estuvo llorando mucho rato recordando lo contento que se ponía su parajito cuando le dábamos de comer manzana, pepino, migas de pan o lechuga.

Entonces no quise decirle que los sentimientos venían del alma porque no sabría explicarle qué era el alma porque no tenía palabras, sólo podía imaginar el mar en calma cuando las olas parecen acariciar la orilla, y recordar las veces que mi alma estuvo allí, en la orilla, vigilando las olas que llegaban con el tiempo y no todas llegaban con caricias, el mar tiene su propio criterio, pero me enseñó el lenguaje de las brisas, sobre todo aquellas que llegan cálidas , vestidas de poesía, aquellas que intentan rozar el alma y quieren abrigar el corazón.

Gracias por tus palabras y por el poema.