viernes, 30 de septiembre de 2011
El último trago (Concurso Paradela Octubre)
Poema: El último trago (Encarni)
Música: Sleep Away (Bob Acri)
Foto: Mª Jesús Paradela
lunes, 5 de septiembre de 2011
Dos años de convivencia con el blog.
Dos años hace que comencé la aventura de crear el blog. El título “Brisa de Venus” lo cogí prestado de la canción Canteca de Macao y su canción Romance de un sentir.
una choza de rama
donde llega la brisa de Venus
cuando estoy en la cama...”
Me gustó la letra y de ahí el pistoletazo de salida hacia el exterior sin traje espacial ni nada. Me metí en el espacio virtual como quién se da un chapuzón en una piscina sin pensarlo dos veces.
Pero desde los inicios ya comencé a dudar. Cada día llevaba flotando sobre mi cabeza ese puntito que tiene la interrogación, como una mosca cojonera inseparable de mi existencia virtual, donde el mundo deja de ser físico para convertirse en otro mundo intangible e incorpóreo. Y verde como el trigo verde.., como dice la canción eché a andar, ignorando muchas cosas. Al cabo de un tiempo puse mi blog en el diván, lo dejé recostadito repasando ese ser o no ser, estar o no, y mientras pensaba, hubo unas cuantas personas conocidas y muy queridas (que se podían contar con los dedos de la mano) que me seguían a pesar de no dejar comentarios o muy pocos. Y me aconsejaron continuar la trayectoria. Y, les hice caso por esa vez, llevaba muy poco tiempo lanzada al espacio que no podía valorar la experiencia con objetividad.
Después, llegó la responsabilidad tocando a mi puerta (la de la vida real) y se me apilaron todo tipo de cuestiones a los que tuve que hacer frente y volví a reconsiderar la existencia del blog. Una tarde, tuve la determinación de acabar con él, comencé a recortarlo, a llevarme entradas enteras; lo podé como se poda una planta dejándolo casi vacío -o esa era mi intención. Pero, los días de jardinería me duraron poco, mi hija vio la escabechina que estaba haciendo y literalmente me quitó las tijeras virtuales rogándome que no lo borrara, que a ella le gustaba mi blog. Y de pronto, me sentí como si estuviera haciendo un asesinato, hasta el blog acabó poniéndome ojitos de ovejita degollada y le perdoné la vida de la pena que me entró.
Y mi criatura, igual que un Tamagochi desde invisibles rincones, me pedía que lo alimentara; lo hacía inconscientemente, igual que una lucecita recurrente que avisa de alguna señal importante. Llegado ese trascendental momento, unas veces lo alimentaba con la comida perfecta y elaborada, sobre todo de forma casera y, en otras me servía de la comida rápida, es decir, lo utilizaba como una herramienta para uso personal, y creo yo, que desde entonces anda resentido conmigo. No sé, quizá sea una apreciación mía. Tal vez, entre el blog y yo no había una verdadera historia de amor y es por eso que tenía tantos remilgos y tantas dudas. El blog, mi blog quería ser exigente y yo me resistía; cuando más exigente se volvía más espacios en blanco dejaba en el tiempo.
Uno de estos días tontos que paseaba con mi ratón por interné y curioseando por el sabio google, le pregunté por películas educativas y sacó un listón increíble. Entre tanta información di con el blog ‘Tal como lo siento’ y me quedé por allí sin ser vista, escondida detrás de un satélite de marcadores. Entraba como una fisgona en sus entradas y en sus comentarios, y descubrí a una comentarista llamada Emejota y enseguida me fui a su planeta a investigar la vida de aquel lugar. Me encontré con un ‘Otoño casi invierno’ y algunas interesantes cosas en las que me veía reflejada; y decidí quedarme sin hacer mucho ruido. Ella utilizó su varita mágica y se convirtió en mi hada madrina en la blogosfera. Más tarde, conocí a Mª Jesús del Blog ‘Paradela de Coles’ y sus concursos, pero no concursé hasta ver la fotografía de aquella máquina de coser que me recordó a la que heredé de mi abuela. Desde entonces, mi blog encontró la excusa perfecta para continuar viviendo conmigo, muy cerquita, dándome tirones y poniendo en marcha. Algunas veces cuando me enfadado con el blog, me recuerda -si ningún tipo de rubor- que gracias a él he ganado un premio, y sobre todo, me hace reflexionar, me sienta en la silla de siempre y me recuerda todos los amigos y amigas que he conseguido gracias a él, y, es cierto, reconozco que son maravillosos todos los amigos y amigas que he encontrado en la blogosfera, algo que por otra parte, nos enseña otra forma de vivir y compartir. Al final, para no discutir, le doy la razón, a cambio solo le pido que me de libertad. En algunas ocasiones me la concede, en otras se resiste y me recuerda que lo tengo abandonado, en esas ocasiones le digo -y quiero que me entienda- que también tengo una vida real que debo atender. No sé si lo comprende, pero en esas andamos. Últimamente visitamos juntos otros blogs de los que nos hacemos amigos o nos visitan desde otros lugares a los que viajamos cuando tenemos oportunidad y nos quedamos ratitos enteros igual que satélites en el universo, habitado por miles de blogs.
Dos años llevamos de convivencia. Ahora nos llevamos bien, por eso le prometí que traería uno de aquellos escritos que podé y que traje de la mano, casi al principio de vida del blog, y lo devuelvo a este lugar para hacer las paces. No le prometo nada, pero lo único que le digo es que, mientras nos llevemos bien, estaremos juntos.
MONÓLOGO A UNA VISITA
Entra, entra sin llamar
que no te sorprenda la arena, ni la sal de mis besos
repetidos. Aunque
parezca un barco a punto de partir, me quedaré esperándote.
Fuera otro mundo ladra, y a poco desaparece el breve
trazo de mi sombra en el pasillo,
así que dudo y pregunto:
¿Qué luz me proyecta? ¿Qué hilos tiran de la marioneta?
¿Dónde los márgenes de este guión? ¿Hasta dónde soy yo?
Todavía no has tomado asiento y te arrojo este boceto
inacabado, un garabato sin forma, una línea sinuosa.
Ven y siéntate, voy a contarte por qué escribo detrás de este
pincel que dibuja silencio, escribo, porque ando perdida
en muchas raíces y la historia se me encadena entre los dedos.
Otra vez pregunto:
¿Cuándo Atenea despertó en mi lecho a la niña sin retorno?
¿Cuándo Artemisa dividió la frontera para luchar
mano con mano en la misma tierra?
¿Cuándo la lujuria de Afrodita se colgó de mi cabello?
¿O cuándo mi cuerpo conjuró a Gea
y mordió mi cola para concebir hijos al alba?
¿Cuándo Hestia al calor de su llama incandescente otorgó su relevo?
Difícil responder
cuando sigo aquí, humana e imperfecta,
mujer creada por los dioses, igual a ella abro mi caja
de truenos y saco a pasear la tormenta, núcleo que amenaza
ruina. Ya recojo escombros en la entrada, solar baldío
donde se fijaran los pilares, los andamios de mi vida.
No sé si sabes lo que quiero decir, tal vez antes de empezar
debiera extender mi alfombra,
sentarme sobre ella
y respirar, contemplar el cielo
y con una nube prestada borrar
las huellas de cal que ha dejado el agua, todo este tiempo
atrás, y comenzar desde cero.
Gracias a todos los que me siguen, a los que dejan comentarios y a los que no -pero que están ahí- a mis amigos y amigas que cada vez son más, a ese grupo que formamos en Paradela, y a todos/as los que compartimos este espacio virtual. Gracias por estos dos años.
sábado, 3 de septiembre de 2011
PREMIOS PARA TOD@S
Mª Jesús del blog Paradela de coles
Patrocionadora de estos concursos y anfitriona de todos los participantes.
MI ENHORABUENA A TODOS Y TODAS L@S PARTICIPANTES. UN ABRAZO.
Del Blog Cuanto Tiempo (sin verte)
AMOR ETERNO
...Ocurrió que mientras ella revisaba los papeles de Catalana de Occidente y pensaba si era mejor ataúd forrado de capitoné o a pelo, mi alma descubrió que en el sótano de la casa vivía un enano adimensional que vendía papeles para vidas futuras. Por un puñado de pelos de diablo (arrancados a la Inés) me dio una preciosa vida de perro cocker mestizo y la acepté de inmediato. Eso fue en Noviembre del año pasado; pues desde entonces la Inés no ha tenido cojones de coger el coche...
Del Blog Quien te puso salvaora!!! que poco te conocía Por habernos montado un concurso de Cine, con cartelera y todo.
Del Blog Ya que digo...
AVIONES EN EL CIELO
...Aquí, en el campamento, no hacemos nada, solo esperar. Yo siempre tengo mucha sed, casi no hay agua, nos dan una poca cada día, no mucha. Hace mucho calor y el aire está lleno de polvo que remueven los vientos del desierto; hay muchas moscas, por todas partes, que se pegan por la cara y por el cuerpo, las espantas pero continuamente vuelven; siempre huele mal, creo que es por que hay mucha gente enferma, echada en el interior de las tiendas, no hablan, sólo miran con ojos inmóviles y temerosos que a mí me dan mucho miedo. Tengo mucha hambre. Durante los primeros días casi no comimos nada y me dolía mucho la barriga...
Del blog Reflexion en veu alta
LA CUENTA ATRÁS
Dia 30 de Agosto. Es el momento. He de soltar lo que sea, pero que sea bueno, por favor!!!. Por todos los santos del santoral de mi calendario de la cocina. Iluminadme, os lo pido. Ya no voy a tener más dias. Porfa, porfa, no me hagais esto. Otra vez el ridículo, no lo voy a aguantar!!!
Buaaaaaa!!!!
Ana del blog Certificado de existencia
...La tristeza se refugia en la boca cerrada,
Mª Paz del blog El baul de Laika
ELLA Y LOS LIBROS
ARO del blog AROBOS
...Nos conocimos en este ambiente bloguero hace más de dos años y personalmente hace unos días. Cuando nos hemos encontrado en Paradela, las experiencias compartidas en el mundo digital se hicieron carne, como aquel Verbo bíblico, y las hemos comentado como si una conversación iniciada en algún otro momento, en algún otro lugar, tuviera su continuación en ese otro lugar, en ese otro momento del encuentro...
SAN del blog y Nacimos casualmente
PARADELA DE COLES SU CONCURSO Y EL DE SUS AMIGOS
....
Esilleviana del blog Señuelo de tus palabras
RODEADA DE LIBROS ...
Con el paso de los años, después de ir y venir por muchas ciudades y asimilar su emplazamiento, acabó convencida de que en efecto vivía rodeada de libros. Todo lo que los libros le expresaban durante la jornada, eran las palabras que su padre cimentó acerca de aquello que no le pudo manifestar, pero en la oscuridad de su imaginación las palabras de los libros, se convertían en una pica con el que el pez mordía el anzuelo de la verdadera fantasía...
Diego del Blog La cueva de Mairena
EL ESCRITOR
...
Merdeces Pinto del blog Soy mi palabra LO QUE EL PASADO ESCONDE
....
—“¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo?”
Simón, que desde que la viera con diez años caminar por aquella playa ya vislumbró la mujer que sería, como Florentino Ariza, tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.
—“Toda la vida”.
Ibso del blog Camino a Utopia
HELIOS
...
Nadie en la tripulación, a excepción de la comandante, conocía a Helios. Solo sabían que era un civil que se había ofrecido voluntario para probar un nuevo traje espacial (aun experimental) que se suponía era capaz de soportar la brutal presión y temperatura del centro del sol. Subió a bordo justo antes de partir de la estación. Permaneció en aislamiento durante el despegue e inmediatamente después fue sometido a letargo, algo muy extraño para un viaje tan corto. Los pocos que lo habían visto dijeron que su apariencia era extraña y andrógina. Por supuesto su nombre no era real, se le había asignado para esta misión.
Anna del blog El rincon de Anna
NO TE OLVIDARÉ
Tan solo llegué a tu casa, esperando que me cuidaras, me habían dicho que los animales aquí eran bienvenidos y bien tratados. Espere en lo alto de tu coche rojo y reflejado en el cristal observé un cielo azul que me hablaba de la libertad, la que yo me tomé para escapar....
Mª Luz del Blog Diario de un Loco por su trabajo en video de dibujos y humor.
PERROFLAUTA EN PARADELA
Anusky del blog El mejor momento es AHORA
Por el apoyo logístico en el desarrollo de enlazar nuestras participaciones al concurso.
(Si alguien no está de acuerdo con que haya copiado parte de sus trabajos que me lo haga saber y los quito de inmediato)
jueves, 1 de septiembre de 2011
3. La copa.( Concurso Paradela Septiembre)
2. Los campos y la campana
3. La copa (continuación)
La copa de cristal guardada durante todos estos años volvía a su vida, siempre fue suya, desde el mismo día que nació, incluso antes. Y para que la tuviera entre sus manos como ahora, ha debido de ocurrir todo, todo lo que debía de ocurrir. Ha tenido que soplar el viento y hacer sonar la campana, ha debido de haber luna llena y nacer su hija, ha tenido que ser madre para volver a la suya, ha tenido que llover para recoger el agua, ha tenido que volver otra luna para recuperar su copa. Aquel fue siempre el rito, una madre detrás de la otra, como las matrioskas de su estantería, dividida por la mitad para crear un nuevo círculo o cerrarlo como los círculos que contiene la copa; un circulo en la base que sujeta el tallo hacia arriba como el cuello de una matriz dirigido hacia el cáliz, o hacia ese otro círculo en el borde como una boca abierta esperando la vida. Así debía de ser.
Así sería también con su hija. Esperaría la llegada de la siguiente luna llena y prepararía el rito para la nueva Dama. Ella, como madre – igual que hiciera la suya- debía preparar las cuatro copas: una de tierra como la tierra que la vio nacer, otra de agua como el agua que cae del cielo, otra de fuego con la llama de una vela atrapada en el centro y otra de aire que quedaría vacía. Las ordenaría en el campo sobre los cuatro puntos cardinales, y dibujaría un camino sobre los cuatro elementos representados allí sobre las copas de cristal, un camino simbólico que trazaría para la niña y que debiera iluminar el resplandor de la luna en su cenit. Al dar las doce de la noche, se colocaría a la criatura al principio de aquel garabato en la tierra y todas las mujeres de la familia se cogerían de la mano, unas a otras, presentando la nueva fémina a la noche y las estrellas. Al terminar el ritual, la madre recogería la tierra como alimento para su vida, su abuela recogería el fuego como llama viva de la estirpe y la madrina se llevaría el agua para paliar la sed del futuro. Solamente la copa vacía, la copa que pertenecía al aire se guardaría en un cofre hasta que el tiempo la convirtiera en madre.
Y desde hacía una luna se había convertido en madre. Sus brazos se acunaban como el bambú, su pecho se ofrecía como fuente y pábulo, su regazo desprendía el suave calor para el esmero. Todo era poco para ese pedacito de ‘rabo de nube’ como cantaba Silvio Rodríguez en su cabeza. Allí estaba su deseo, con ojillos abriéndose al mundo, con el perfume delicado de la sonrisa más limpia, con el tacto de una pequeña flor y sus pétalos abiertos, moviendo sus brazos en la cuna.
Y allí estaba su copa de cristal, que había guardado la transparencia bajo el silencio y la oscuridad del tiempo. El cristal era lo único que quedaba de las antiguas Damas de Castro, leyendas que apenas tenían voz entre los habitantes y que a veces parecía un rumor o un cuchicheo en los labios de algunas ancianas. Ya no hacían falta castillos subterráneos, ni vestir el blanco impoluto de las novias, ni ser las vírgenes escondidas de los viejos libros a quienes otorgan oraciones.

Ahora llenaría la copa, volcaría su vida igual que una botella de licor y la llenaría de recuerdos, de pensamientos que tomarían el cuerpo de un buen vino en sus labios, y los sueños serían el elixir, el perfume embriagador de lo que fue y se respira. Ahora podía mezclar todo aquello y alzar su copa para brindar por la vida. Porque las meigas nadie las ha visto pero, haberlas haylas –dijo mientras la elevaba por los aires y sorbió el primer trago
La frase sonó gastada en sus oídos, como el reflejo de una verdad en su consciencia, ella, que se sentía como una sombra arrastrada a sí misma, de igual modo, como sombras había vivido toda su estirpe, como el reverso de una moneda, o de una puerta, igual que el interior de una caja. Estos años habían sido un largo pasillo de silencio, de vivir igual que su copa, en la oscuridad. Tuvo la tentación de estrellar la copa contra la pared y que la estirpe rodara en minúsculos pedacitos por el suelo, deseaba acabar con la farsa, con la ceremonia y con la celebración, algo que por otro lado la liberaba de su nuevo papel en la familia. Dudó de su preparación, de su madurez, de la etapa que debía cubrir con su pequeña, del futuro incierto, de su responsabilidad… y con las miles de interrogantes acercó la copa a la pared, preguntándose qué sucedería si hiciera añicos su propia historia.
- ¡No! ¡No puedes hacer eso ¡ - le ordenaba una voz reconocida.
- ¿Por qué no, abuela, por qué no debería romper este pedazo de cristal y acabar con todo?
-Porque todas hemos tenido esa tentación al quedarnos solas. Y siempre acude alguien como yo al rescate de la incertidumbre. Ahora se te abren otras puertas querida niña, las mismas que tendrás que abrir un día para tu hija, las mismas que abrió tu madre para ti.
De nuevo, cogió la copa entre sus manos y mientras sorbía otro trago, oyó el aire entre los árboles que viajaban sin tregua hasta ella.
Todas las fotos son propiedad de Mª Jesús Paradela.
