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viernes, 2 de diciembre de 2011

Anuncio de Champú (Concurso de Paradela. Diciembre)

Fotografía: Mª Jesús Fuertes
Montaje: E. Fernández


A LA ATENCIÓN DE COSMETICA BIOTINA S.A.
Paseo de las cebras, s/n
28100 Madrid.

Estimado/ señor/es:

Hasta ayer había sido un calvo a tiempo parcial, un calvo con sus parcelas baldías- todo hay que decirlo- pero que todavía asomaban algunos cabellos por mi cabeza y tenía la esperanza de no ser un calvo a tiempo completo.

Una mañana al salir de casa vi que enfrente habían puesto un enorme anuncio en el cual un joven risueño con una hermosa cabellera decía: Tu pelo te quiere. Y me puse triste triste, pues mi pelo cada día se quedaba junto al peine, así un día y otro, y otro, y otro… No sabe usted los celos que puede uno cogerle a un peine en esas circunstancias. No, estimado señor, mi pelo no me quería, mi pelo me abandonaba como el desodorante de mala calidad, mi pelo se marchitaba como el trigo sin regar, se caía sobre los hombros como la caspa, se separaban de mi cabeza como un divorcio irreversible, me iba quedando huérfano de raíces capilares, me estaba convirtiendo en un pobre pelón, o en un pobre melón, da igual, mi pelo no me quería, me abandonaba a mechones en la bañera, en el lavabo, en la almohada, sobre la ropa, noooooooooooo, mi pelo no me quería. Entonces comencé a preguntarme qué es lo que tenía el joven del anuncio para que su pelo le quisiera, y a mí me abandonara como un perro en cualquier esquina de verano. No podía permitir que mi pelo se fuera con tanta facilidad, así que armado de valor entré en el Corte Inglés, buscando como un desesperado, como un poseso en busca de su deseo, ese dichoso champú que amaba el pelo y, que a su vez, el pelo me amaría. Miré con ojos de enamorado uno a uno cada estante, cada bote de champú, cada envase de colores, hasta que lo vi, junto a otros envases muy bien puestos y colocaditos como si fueran a desfilar ante mí y me cantaran una canción romanticona; y comencé a imaginar que mi pelo crecía y crecía como las habichuelas mágicas de Periquín, me imaginaba que mi pelo me hacía corazones de amor, igual que al chico del anuncio. Sí, señor, confieso que me sentí atraído por aquel envase, ya sé que todos eran iguales, idénticos, gemelos unos de otros, pero aquel envase algo alejado del resto, hizo que empatizara con su soledad de champú abandonado y me acerqué a él de forma delicada, acariciando con mi mano la punta del tapón. Después, cogí el envase con ambas manos y lo desenrosqué para percibir el olor, me acerqué el envase a la nariz y éste me soltó un chorro de champú directo a las fosas nasales. La experiencia fue como esnifar un pelotazo de limón exprimido hasta mis ojos. La dependienta al verme se acercó a mí con un rollo de papel higiénico y quiso limpiarme ese líquido viscoso que se mezclaban con mis mocos. Nunca he sufrido tanta vergüenza en mi vida, pero lo peor fue cuando la señorita me limpiaba, me hizo tantas cosquillas que apreté con tal fuerza el envase que salió disparado otro resto de champú que cayó en su escote resbalando hacia el canal de los pechos. En ese momento sin dilación le robé el rollo de papel y me afané en limpiarle el líquido pringoso por su escote y parte de… bueno… otras partes y, fíjese,señor, en vez de darme las gracias, la buena mujer se puso a gritar como una descosida y a inferir múltiples insultos, pero fue más allá; con ambas manos me tiró de los pelos y me arrancó los pocos mechones que me quedaban aún. Luego, me arrebató el envase de champú y lo vacío todo, todo sobre mi cabeza, y encima tuve que pagar el dichoso bote de las narices. Todavía no comprendo este mal entendido, el caso es que, cuando llegué a casa, me metí en la ducha para aclararme el champú y mi pelo dejó de quererme para siempre. Desde ese día sueño con la cabellera del chico del anuncio, creo que si me pelo no me quiso, tal vez el chico…

Disculpe el atrevimiento de este calvo sin remedio.

Le saluda atentamente,


Fdo. : Leoncio Pontes


sábado, 29 de octubre de 2011

Luna Llena (Concurso de Paradela)

(Foto de María Jesús Paradela)

Miro ese punto luminoso en mitad del espacio. Ese punto solitario que flota entre resortes y fija la pupila; detenida para perderse en la distancia. Ese punto lejano que trata de poner acento a esta soledad como un espejo de agua, sin estrellitas chispeantes que bailen alrededor.

Extiendo la mano al mirarla, y la luna se muestra como canica brillante sobre mi palma, y ésta, rueda hacia el interior de mis pensamientos, buscando la cara oculta de mis contornos.

La sostiene el velo de la noche, mientras me recojo en un halo sobre mi cama. Si ayer me daba miedo su blancura redonda en el firmamento, hoy me nutre su imagen poderosa; porque me alimento de sus hilos, de su fuerza rotatoria, de su esbelta figura, de su rostro cambiante a través del tiempo.

La observo desde mi pequeñez humana y bien podría ser ella el ombligo del universo, la retina del cosmos, una perla de nácar en este vacío presente.

La buscaré en el cielo a pesar de sus bordes menguados cada vez que la encuentro, hasta ser diáfana y limpia, para comenzar una nueva luna creciente, que llene de luz el círculo que me abotona este sencillo modo de mirarla.


viernes, 30 de septiembre de 2011

El último trago (Concurso Paradela Octubre)




Poema: El último trago (Encarni)
Música: Sleep Away (Bob Acri)
Foto: Mª Jesús Paradela

sábado, 3 de septiembre de 2011

PREMIOS PARA TOD@S



Mª Jesús del blog Paradela de coles
Patrocionadora de estos concursos y anfitriona de todos los participantes.

MI ENHORABUENA A TODOS Y TODAS L@S PARTICIPANTES. UN ABRAZO.




Del Blog Cuanto Tiempo (sin verte)
AMOR ETERNO
...Ocurrió que mientras ella revisaba los papeles de Catalana de Occidente y pensaba si era mejor ataúd forrado de capitoné o a pelo, mi alma descubrió que en el sótano de la casa vivía un enano adimensional que vendía papeles para vidas futuras. Por un puñado de pelos de diablo (arrancados a la Inés) me dio una preciosa vida de perro cocker mestizo y la acepté de inmediato. Eso fue en Noviembre del año pasado; pues desde entonces la Inés no ha tenido cojones de coger el coche...
Del Blog Quien te puso salvaora!!! que poco te conocía Por habernos montado un concurso de Cine, con cartelera y todo.
Del Blog Ya que digo...
AVIONES EN EL CIELO
...Aquí, en el campamento, no hacemos nada, solo esperar. Yo siempre tengo mucha sed, casi no hay agua, nos dan una poca cada día, no mucha. Hace mucho calor y el aire está lleno de polvo que remueven los vientos del desierto; hay muchas moscas, por todas partes, que se pegan por la cara y por el cuerpo, las espantas pero continuamente vuelven; siempre huele mal, creo que es por que hay mucha gente enferma, echada en el interior de las tiendas, no hablan, sólo miran con ojos inmóviles y temerosos que a mí me dan mucho miedo. Tengo mucha hambre. Durante los primeros días casi no comimos nada y me dolía mucho la barriga.
..

Del blog Reflexion en veu alta
LA CUENTA ATRÁS
Dia 30 de Agosto.
Es el momento. He de soltar lo que sea, pero que sea bueno, por favor!!!. Por todos los santos del santoral de mi calendario de la cocina. Iluminadme, os lo pido. Ya no voy a tener más dias. Porfa, porfa, no me hagais esto. Otra vez el ridículo, no lo voy a aguantar!!!
Buaaaaaa!!!!



Ana del blog Certificado de existencia
LA VENTANA CERRADA
...La tristeza se refugia en la boca cerrada,
en la luz apagada, en el corazón herido,
en los ojos con lágrimas, en el silencio.

Pero la tristeza se ilumina con la palabra,
con el tiempo justo, y con la puerta abierta
llegará de repente la mañana.


Mª Paz del blog El baul de Laika
ELLA Y LOS LIBROS
...Ella, amaba cada rincón donde habitaba la sabiduria
escudriñando su hogar y sus recuerdos
llenaba su presente de plenitud.

Libros viejos, de poetas, de mujeres precursoras
libros forrados para que no sufran
libros dentro de un armario, en el dormitorio
libros de amigas...





ARO del blog AROBOS

...Nos conocimos en este ambiente bloguero hace más de dos años y personalmente hace unos días. Cuando nos hemos encontrado en Paradela, las experiencias compartidas en el mundo digital se hicieron carne, como aquel Verbo bíblico, y las hemos comentado como si una conversación iniciada en algún otro momento, en algún otro lugar, tuviera su continuación en ese otro lugar, en ese otro momento del encuentro...


SAN del blog y Nacimos casualmente
PARADELA DE COLES SU CONCURSO Y EL DE SUS AMIGOS
....
-Ay! Mi Cipri y acarició esa barriguita cervecera que recién comenzaba a aparecer en ese cuerpo aprendido con los años. Acarició ese cabello que comenzaba a tornarse pelusilla dejando paso al clarear de la luna reflejada. Cipri, mi amor…
-Ummmmm, mascullo, girando su cuerpo hacia la voz que le llamaba.
Entonces ella se acurruco ovillada entre sus brazos.
Mejor ser que no imaginar. ¡Gracias Pilar por la revista! Jejejeje.



Esilleviana del blog Señuelo de tus palabras
RODEADA DE LIBROS ...
Con el paso de los años, después de ir y venir por muchas ciudades y asimilar su emplazamiento, acabó convencida de que en efecto vivía rodeada de libros. Todo lo que los libros le expresaban durante la jornada, eran las palabras que su padre cimentó acerca de aquello que no le pudo manifestar, pero en la oscuridad de su imaginación las palabras de los libros, se convertían en una pica con el que el pez mordía el anzuelo de la verdadera fantasía...


Diego del Blog La cueva de Mairena
EL ESCRITOR
...
—¿Cómo se hace para escribir? —, le pregunté al escritor.
—Todo está escrito en los árboles, en sus hojas, en el viento, en el mar: solo hay que saber leerlo y pasarlo al papel—, me contestó.

Miré las hojas del rebollo que teníamos enfrente. Solo vi hojas. Y un insecto que pululaba entre ellas, quien sabe si también buscando alguna frase escondida en la fronda. Ninguna palabra, ninguna expresión. Hojas...


Merdeces Pinto del blog Soy mi palabra LO QUE EL PASADO ESCONDE
....

—“¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo?”

Simón, que desde que la viera con diez años caminar por aquella playa ya vislumbró la mujer que sería, como Florentino Ariza, tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.

—“Toda la vida”.





Ibso del blog Camino a Utopia
HELIOS
...
Nadie en la tripulación, a excepción de la comandante, conocía a Helios. Solo sabían que era un civil que se había ofrecido voluntario para probar un nuevo traje espacial (aun experimental) que se suponía era capaz de soportar la brutal presión y temperatura del centro del sol. Subió a bordo justo antes de partir de la estación. Permaneció en aislamiento durante el despegue e inmediatamente después fue sometido a letargo, algo muy extraño para un viaje tan corto. Los pocos que lo habían visto dijeron que su apariencia era extraña y andrógina. Por supuesto su nombre no era real, se le había asignado para esta misión.





Anna del blog El rincon de Anna
NO TE OLVIDARÉ
Tan solo llegué a tu casa, esperando que me cuidaras, me habían dicho que los animales aquí eran bienvenidos y bien tratados. Espere en lo alto de tu coche rojo y reflejado en el cristal observé un cielo azul que me hablaba de la libertad, la que yo me tomé para escapar....




Mª Luz del Blog Diario de un Loco por su trabajo en video de dibujos y humor.
PERROFLAUTA EN PARADELA

Anusky del blog El mejor momento es AHORA
Por el apoyo logístico en el desarrollo de enlazar nuestras participaciones al concurso.


(Si alguien no está de acuerdo con que haya copiado parte de sus trabajos que me lo haga saber y los quito de inmediato)

jueves, 1 de septiembre de 2011

3. La copa.( Concurso Paradela Septiembre)

1. Las Matrioskas
2. Los campos y la campana

3. La copa (continuación)

La copa de cristal guardada durante todos estos años volvía a su vida, siempre fue suya, desde el mismo día que nació, incluso antes. Y para que la tuviera entre sus manos como ahora, ha debido de ocurrir todo, todo lo que debía de ocurrir. Ha tenido que soplar el viento y hacer sonar la campana, ha debido de haber luna llena y nacer su hija, ha tenido que ser madre para volver a la suya, ha tenido que llover para recoger el agua, ha tenido que volver otra luna para recuperar su copa. Aquel fue siempre el rito, una madre detrás de la otra, como las matrioskas de su estantería, dividida por la mitad para crear un nuevo círculo o cerrarlo como los círculos que contiene la copa; un circulo en la base que sujeta el tallo hacia arriba como el cuello de una matriz dirigido hacia el cáliz, o hacia ese otro círculo en el borde como una boca abierta esperando la vida. Así debía de ser.

Así sería también con su hija. Esperaría la llegada de la siguiente luna llena y prepararía el rito para la nueva Dama. Ella, como madre – igual que hiciera la suya- debía preparar las cuatro copas: una de tierra como la tierra que la vio nacer, otra de agua como el agua que cae del cielo, otra de fuego con la llama de una vela atrapada en el centro y otra de aire que quedaría vacía. Las ordenaría en el campo sobre los cuatro puntos cardinales, y dibujaría un camino sobre los cuatro elementos representados allí sobre las copas de cristal, un camino simbólico que trazaría para la niña y que debiera iluminar el resplandor de la luna en su cenit. Al dar las doce de la noche, se colocaría a la criatura al principio de aquel garabato en la tierra y todas las mujeres de la familia se cogerían de la mano, unas a otras, presentando la nueva fémina a la noche y las estrellas. Al terminar el ritual, la madre recogería la tierra como alimento para su vida, su abuela recogería el fuego como llama viva de la estirpe y la madrina se llevaría el agua para paliar la sed del futuro. Solamente la copa vacía, la copa que pertenecía al aire se guardaría en un cofre hasta que el tiempo la convirtiera en madre.

Y desde hacía una luna se había convertido en madre. Sus brazos se acunaban como el bambú, su pecho se ofrecía como fuente y pábulo, su regazo desprendía el suave calor para el esmero. Todo era poco para ese pedacito de ‘rabo de nube’ como cantaba Silvio Rodríguez en su cabeza. Allí estaba su deseo, con ojillos abriéndose al mundo, con el perfume delicado de la sonrisa más limpia, con el tacto de una pequeña flor y sus pétalos abiertos, moviendo sus brazos en la cuna.


Y allí estaba su copa de cristal, que había guardado la transparencia bajo el silencio y la oscuridad del tiempo. El cristal era lo único que quedaba de las antiguas Damas de Castro, leyendas que apenas tenían voz entre los habitantes y que a veces parecía un rumor o un cuchicheo en los labios de algunas ancianas. Ya no hacían falta castillos subterráneos, ni vestir el blanco impoluto de las novias, ni ser las vírgenes escondidas de los viejos libros a quienes otorgan oraciones.

Ahora llenaría la copa, volcaría su vida igual que una botella de licor y la llenaría de recuerdos, de pensamientos que tomarían el cuerpo de un buen vino en sus labios, y los sueños serían el elixir, el perfume embriagador de lo que fue y se respira. Ahora podía mezclar todo aquello y alzar su copa para brindar por la vida. Porque las meigas nadie las ha visto pero, haberlas haylas –dijo mientras la elevaba por los aires y sorbió el primer trago

La frase sonó gastada en sus oídos, como el reflejo de una verdad en su consciencia, ella, que se sentía como una sombra arrastrada a sí misma, de igual modo, como sombras había vivido toda su estirpe, como el reverso de una moneda, o de una puerta, igual que el interior de una caja. Estos años habían sido un largo pasillo de silencio, de vivir igual que su copa, en la oscuridad. Tuvo la tentación de estrellar la copa contra la pared y que la estirpe rodara en minúsculos pedacitos por el suelo, deseaba acabar con la farsa, con la ceremonia y con la celebración, algo que por otro lado la liberaba de su nuevo papel en la familia. Dudó de su preparación, de su madurez, de la etapa que debía cubrir con su pequeña, del futuro incierto, de su responsabilidad… y con las miles de interrogantes acercó la copa a la pared, preguntándose qué sucedería si hiciera añicos su propia historia.

- ¡No! ¡No puedes hacer eso ¡ - le ordenaba una voz reconocida.

- ¿Por qué no, abuela, por qué no debería romper este pedazo de cristal y acabar con todo?

-Porque todas hemos tenido esa tentación al quedarnos solas. Y siempre acude alguien como yo al rescate de la incertidumbre. Ahora se te abren otras puertas querida niña, las mismas que tendrás que abrir un día para tu hija, las mismas que abrió tu madre para ti.

De nuevo, cogió la copa entre sus manos y mientras sorbía otro trago, oyó el aire entre los árboles que viajaban sin tregua hasta ella.


Todas las fotos son propiedad de Mª Jesús Paradela.








lunes, 4 de julio de 2011

Las matrioskas. Concurso Paradela Julio.



En la estantería quedaron las matrioskas, una detrás de la otra; en fila india, mostrándose como un regalo, y así era, un regalo que según dijo su profesor de literatura las había traído de un viaje a Rusia que hizo con su mujer. Cuando las abrió y las puso en fila se fue dando cuenta de que ella era como esas muñecas; la niña que quedó atrás con la inocencia pegada en los ojos, la adolescente que aprendió a mirar con rebeldía, la joven que en aquel momento no tenía camino, y mis otras mujeres sentadas en el vestíbulo mirándome con sus ojos dolidos como decía Gioconda Belli en aquel poema “No me arrepiento de nada”. Otras veces se sentía hueca, tan hueca que sus pensamientos podían rebotar en las paredes de su interior y provocar un extraño eco. Pero en otras ocasiones podía sentirse tan llena que notaba como si llevara un puñado de mujeres acopladas y formaran un paquete en su interior que la colmaba de felicidad.

Fueron ellas las que de algún modo le susurraron al oído lo que se negó a ver hasta ese momento. Quiso entonces recordar a su profesor que la inicio en la literatura y a través de las palabras se metió en su cama y escribió en su cuerpo. Aquel día que lo vio entrar en clase con aspecto desaliñado; barba de tres días, pelo ondulado y sonrisa burlona, y cómo su voz grave pero melosa se fue acomodando íntimamente en los recovecos hasta formar una bola cálida en la boca del estómago. Todavía podía sentirla si cerraba los ojos.

La noche que los versos se enredaron entre las nalgas y su sexo, su querido profesor le regaló un ejemplar de ‘Trópico de Cáncer’ de Henri Miller (eso fue mucho antes de las muñecas rusas) que al abrirlo descubrió algunos párrafos subrayados. Y comenzó a leer en voz alta mientras él con sus manos buscaba las huellas por las que había transitado el deleite y la lisonjera caricia de la piel.

Trataba de pensar en aquellas frases, en la contradicción de la sinceridad o de la verdad que surge de la reflexión, pero su mano, la de él se posaba en el pubis tratando de enredar los dedos entre los rizos provocando en ella un nuevo placer.

Ese libro también compartía lugar junto a las matrioskas, colocado entre otros libros, murmurando aquellos renglones marcados con lápiz que trataban de impresionarla. Y de alguna manera la prosa de Henry Miller la sedujo en sus párrafos más surrealistas y tanto más cuando el vocabulario después de subir a la más excelsa literatura expresaba el vocabulario procaz y cotidiano de algunos aspectos de la pobreza lingüística.

Vinieron otros libros, pero aquel fue el primero que la llenó como se llenan algunos recipientes de golosinas a los cuales volver cuando necesitaba endulzar la vida. Comprobó que su profesor de literatura comenzó a llenarla también de deseo y que ella se abría por la mitad como las matrioskas e introducía allí la lujuria y las fantasías que después destapaba para vivir de las rentas de un terreno prohibido. Una vida prohibida, plegada como un secreto y guardada en el hueco absurdo de alguna de esas muñequitas.

Las matrioskas también representaban todas las generaciones de mujeres que figuraban en su árbol genealógico; su madre, su abuela, su bisabuela; todas ellas formaban una sola madre que daba luz a la siguiente y así sucesivamente hasta llegar a ella. Sin lugar a dudas la vida estaba hecha para la sucesión de generaciones, para tomar el relevo y el reclamo de la existencia y, en todo caso coexistir en todos los espacios públicos y privados.

Aquella tarde de verano las muñecas desde la estantería en su silencioso juego le hablaron del relevo, de cambios. Fue la estudiante de primero que al pasar por su casa a recoger unos apuntes y libros de estudio, mientras esperaba, miró las muñecas rusas de la estantería y alborozada exclamó que ella tenía unas igualitas encima de su mesita de noche. No pudo sonreír, sólo puso la mano en el vientre y pensó que el tiempo la había convertido en una auténtica matrioska, toda ella llena de vida en su interior. Sólo le cabía esperar unos meses para que dejara de ser un secreto.



miércoles, 1 de junio de 2011

Concurso Paradela Junio 2011 (Soy bellísimo)



... Y mientras leía el periódico sonaba la música...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

LOS ÁRBOLES NO CREEN EN DIOS (Concurso de Paredela. Convocatoria de Diciembre)




‘Respecto de la justicia, yo creo que lo justo en el fondo es lo que nos conviene.’

El arbol de la ciencia. (Pío Caro Baroja)



1.- Abrió el cajón de su vida silenciosa sobre el papel, la escritura con su propia melodía llenaban los rincones de recuerdos y le temblaba la mano con sólo pensarlo. Rebuscó entre el pasado y sacó esa foto que en el reverso tenía escrito un soneto primerizo que le inspiró nada más verlos en medio del campo. Sintió que esa imagen necesitaba versos que rimaran, como riman los abrazos al juntarse.




2.- Los árboles con lazos en las ramas,

cobijo del amor desde la tierra.

Acompaña el delirio de su pena

que sin dios y sin fe buscan su calma,


en el espacio abierto que amamantan

la libertad sin muro, ni cadena,

solo el cielo y las nubes los contemplan

orgullosos de no padecer del alma.


Juntos y en silencio, ajenos al tiempo

y al transcurrir cotidiano de los días

que pululan misteriosos y lentos


al paso de las tardes grises y frías,

ellos crecen humildes y contentos

y devuelven al paisaje su armonía.


3.- Recordó a Illanah y a Kasib cuando plantaron ambos árboles cerca del muro que separa Israel de Palestina, ella una niña judía y él un niño musulmán. Ambos con la edad tierna de las ramas y los brotes despuntando los sueños en forma de hojas. Las semillas germinaron y las raíces tomaron de la tierra sólo el espacio imprescindible para abrirse con sus ramas en la superficie y esperar, porque el oficio de los árboles es permanecer y recordar en su interior los anillos que se escriben sin apenas hacer ruido. Durante la infancia aquellos niños que jugaron a ser parte del paisaje crecieron como estos árboles, les bastaba respirar y alimentarse de la tierra, o posarse sobre ella y contemplar durante el día el cielo, el sol y las nubes, y en la noche antes de soñar cubrirse con estrellas.

Sí. Esa mañana de septiembre entre el sueño y el café se cruzó aquel titular en el periódico.

En busca de la paz: Israel y palestinos reanudaron diálogos directos

Mahmud Abbas, Benjamin Netanyahu y Obama (Jueves, 2 de Septiembre de 2010)

4.- Así se abrazan los hombres desde sus trajes limpios y pulcros, sin apenas rozar los botones de las mangas en el tejido del otro, puestas las sonrisas de la última estantería de los ensayos, cuellos de camisa y corbata civilizada para una foto inmortal, una foto sin madera ni raíces pero con toda la tierra amurallada.

Y todo por la tierra prometida de ese pueblo que en estandarte se dice elegido por Dios. Y todo por esa casa tomada que tal vez hubiera escrito Cortázar de vivir en Palestina. Y todo por ese país que se cree el ombligo del mundo sembrando guerras por doquier. Y todo porque dicen buscar la paz y sin embargo, se abrazan mientras acumulan cadáveres a sus espaldas.

5.- Recogió ambas fotos y las miró detenidamente, luego miro el cajón de madera abierto donde había otras fotos que dormían tranquilas. Una vez más volvió a sentir que la paz, esa PAZ de la que tanto hablan se guardaría en el cajón de las causas perdidas, porque no conviene. En sus manos nerviosas sostenía la foto de los árboles, estos que no creen en Dios y, que a su modo natural de ser, encontraron la paz hace años sin diálogos; en silencio desde la tierra hasta el cielo.