lunes, 4 de julio de 2011

Las matrioskas. Concurso Paradela Julio.



En la estantería quedaron las matrioskas, una detrás de la otra; en fila india, mostrándose como un regalo, y así era, un regalo que según dijo su profesor de literatura las había traído de un viaje a Rusia que hizo con su mujer. Cuando las abrió y las puso en fila se fue dando cuenta de que ella era como esas muñecas; la niña que quedó atrás con la inocencia pegada en los ojos, la adolescente que aprendió a mirar con rebeldía, la joven que en aquel momento no tenía camino, y mis otras mujeres sentadas en el vestíbulo mirándome con sus ojos dolidos como decía Gioconda Belli en aquel poema “No me arrepiento de nada”. Otras veces se sentía hueca, tan hueca que sus pensamientos podían rebotar en las paredes de su interior y provocar un extraño eco. Pero en otras ocasiones podía sentirse tan llena que notaba como si llevara un puñado de mujeres acopladas y formaran un paquete en su interior que la colmaba de felicidad.

Fueron ellas las que de algún modo le susurraron al oído lo que se negó a ver hasta ese momento. Quiso entonces recordar a su profesor que la inicio en la literatura y a través de las palabras se metió en su cama y escribió en su cuerpo. Aquel día que lo vio entrar en clase con aspecto desaliñado; barba de tres días, pelo ondulado y sonrisa burlona, y cómo su voz grave pero melosa se fue acomodando íntimamente en los recovecos hasta formar una bola cálida en la boca del estómago. Todavía podía sentirla si cerraba los ojos.

La noche que los versos se enredaron entre las nalgas y su sexo, su querido profesor le regaló un ejemplar de ‘Trópico de Cáncer’ de Henri Miller (eso fue mucho antes de las muñecas rusas) que al abrirlo descubrió algunos párrafos subrayados. Y comenzó a leer en voz alta mientras él con sus manos buscaba las huellas por las que había transitado el deleite y la lisonjera caricia de la piel.

Trataba de pensar en aquellas frases, en la contradicción de la sinceridad o de la verdad que surge de la reflexión, pero su mano, la de él se posaba en el pubis tratando de enredar los dedos entre los rizos provocando en ella un nuevo placer.

Ese libro también compartía lugar junto a las matrioskas, colocado entre otros libros, murmurando aquellos renglones marcados con lápiz que trataban de impresionarla. Y de alguna manera la prosa de Henry Miller la sedujo en sus párrafos más surrealistas y tanto más cuando el vocabulario después de subir a la más excelsa literatura expresaba el vocabulario procaz y cotidiano de algunos aspectos de la pobreza lingüística.

Vinieron otros libros, pero aquel fue el primero que la llenó como se llenan algunos recipientes de golosinas a los cuales volver cuando necesitaba endulzar la vida. Comprobó que su profesor de literatura comenzó a llenarla también de deseo y que ella se abría por la mitad como las matrioskas e introducía allí la lujuria y las fantasías que después destapaba para vivir de las rentas de un terreno prohibido. Una vida prohibida, plegada como un secreto y guardada en el hueco absurdo de alguna de esas muñequitas.

Las matrioskas también representaban todas las generaciones de mujeres que figuraban en su árbol genealógico; su madre, su abuela, su bisabuela; todas ellas formaban una sola madre que daba luz a la siguiente y así sucesivamente hasta llegar a ella. Sin lugar a dudas la vida estaba hecha para la sucesión de generaciones, para tomar el relevo y el reclamo de la existencia y, en todo caso coexistir en todos los espacios públicos y privados.

Aquella tarde de verano las muñecas desde la estantería en su silencioso juego le hablaron del relevo, de cambios. Fue la estudiante de primero que al pasar por su casa a recoger unos apuntes y libros de estudio, mientras esperaba, miró las muñecas rusas de la estantería y alborozada exclamó que ella tenía unas igualitas encima de su mesita de noche. No pudo sonreír, sólo puso la mano en el vientre y pensó que el tiempo la había convertido en una auténtica matrioska, toda ella llena de vida en su interior. Sólo le cabía esperar unos meses para que dejara de ser un secreto.



20 comentarios:

Anónimo dijo...

Las Matrioskas, una simple foto y el gran textos que has realizado, parece el guión de un corto cine, te atrapa desde el primer parrafo, un saludo desde Tomara que tu viera..., Mamé Valdés.

mercedespinto dijo...

Un estupendo relato, ameno y con buena redacción. Quise saber más desde el primer párrafo. Increíble cómo te has inspirado con la fotografía de las matrioskas. Tengo que decir que estoy disfrutando mucho con las entradas de los participantes.
Suerte y hasta pronto.

Dilaida dijo...

Un relato precioso, muy bonito.
Bicos

mariajesusparadela dijo...

El profe...vaya con el profe.
Precioso relato.

Montserrat Sala dijo...

Hola Encarni: Muy buen relato. Un metáfora perfecta y una excelente redación. Que tengas mucha suerte.

Claro que en este concurso, ay! que digo, Juego de Mª Jesús, tiene un nivel de aquí te espero...

ana dijo...

genial y original cuando menos, me ha gustado mucho y veo que compartimos foto. Te deseo mucha suerte y gracias por deleitarnos con esta lectura.

besitos

Jose Vte. dijo...

Encarni, magnífico relato, como todos los tuyos. Esas matrioskas que tan bien representan el poder de la fecundación (que todos los hombres emvidiamos).
¡Vaya con el profe, un poco canalla!

Mucha suerte en el concurso

MariluzGH dijo...

¡Pues vaya con el profe!... atrapante relato, me encantó cómo nos has ido metiendo en él -como las matrioskas.

Suerte y un abrazo :)

Larisa dijo...

Aplausos.

Una gratísima sorpresa esta manera de escribir. Desde luego, la calidad de tu aportación al concurso es digna de reseñar, y no podía dejar de decírtelo. Tienes buenos competidores (veo que algunos de ellos te han comentado ya), pero ej que me acabas de conquistar. Tus palabras enganchan, y el final del relato es de diez. Enhorabuena, de verdá.

emejota dijo...

Encarni, ¡qué bien escribes, niña! Cada día te superas. Me ha encantado. Suerte y un besazo.

yraya dijo...

Vaya nivel que está adquiriendo esto.
Muy bueno.
Saludos

nocheinfinita dijo...

Un relato magnífico Encarni.
Has llenado de vida a esas muñecas rusas.

¡¡Bravo¡¡

Un beso

Anónimo dijo...

Que buen relato!! me ha encantado el simil de la fecundidad y el álma femenina.
Mucha suerte,me parece un relato muy bueno.
Soy Maripaz del "Baul de Laika"

Encarni dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Ya os visito poco a poco. Esta vez el concurso está bastante reñido y ha subido el nivel de lo cual me alegro porque demuestra que cada uno/as lleva un artista dentro.


No os ha gustado el profe, pero la chica dice que no se arrepiente de nada... al más estilo de Henry Miller que decía que las aventuras había que vivirlas en el momento.

Esilleviana dijo...

pues sí, el profesor un cara dura, que incluso no se preocupó de evitar su embarazo...
me ha recordado a un libro que leí el verano pasado, Agua del limonero. Pero tu relato, tus palabras son sensacionales, mejor que el libro (sinceramente).
Espero que de nuevo repitas y el concurso tenga otro final feliz para ti.
un abrazo y que tengas toda la suerte del mundo.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Estupendo, Encarni. Me gustan las referencias literarias que contiene (Gioconda Belli, Henry Miller), el ardor dentro de un orden que no se quema en un trópico, el juego de la imaginación y, por supuesto, la escritura.
Suerte y besos.

Anónimo dijo...

Un relato encantador... jijiji! Nunca pensé eso de las Matruskas. Besos, :)felicitat

Ysupais dijo...

He tenido poco tiempo y anda leyendo a todos los que concursais y te digo que me gusta tu redacción, que siempre me gustó tambien la poeta a la que haces referencia y que es una realidad la que expresas de todas esas mujeres que llevamos dentro de nosotras mismas ...quizás las matriuskas que tambien me trajeron de allá, el que las creo venia a decir algo muy parecido a lo que tu sientes.
Creo que eres mi prefe para el concurso Mañana, mañana ya sé jejejej.
Besos.

ibso dijo...

Tus relatos están casi siempre tan pegados a la piel que parecen autobiográficos. Muy buena redacción, entretenida y que seduce desde la primera línea. Te felicito.
Un abrazo y suerte.
ibso

Anónimo dijo...

Me dejará comentar Blogger?

Me ha gustado mucho, enhorabuena , y suerte .

Saludos.

Reyes)