Sobre la amplía mesa se encontraban todos los utensilios de la pintura, Irene dibujó una línea imaginaria entre los lápices y los pinceles. Los lápices trazaban un camino que dio color a su niñez, a esos monigotes imperfectos, a esas líneas sinuosas que poco a poco se iban enderezando con la paciencia de quien se deleita en su trabajo. De pequeña un día soñó que los pinceles tenían memoria y que sólo necesitaban el calor de una mano para pintar todo lo que habían visto, pero antes debían aprender a mirar. Esa mañana se despertó con la sensación de que había descubierto algo importante, entonces descubrió la luz que entraba por su ventana, alzó su mano y quiso tocarla, pero como no pudo se puso a jugar con ella sin darse cuenta que poco a poco se iluminaba su habitación, allí también descubrió las sombras y desde ese día quiso aprender a pintar.
Cogió el pincel y lo llevó a la altura de sus ojos, aquel era un paso muy importante, dejaba atrás la infancia plasmada en sus dibujos de colores y daba paso a la chica adolescente que quiere plasmar la vida en un lienzo. De momento el lienzo blanco sostenía su mirada y comenzó a preguntarse si el lienzo le mostraría la imagen que pretendía salir desde allí mismo, desde el centro de ese blanco absoluto. En ese instante le pareció una idea absurda pero quiso poner en práctica el sueño de su infancia y acudió a la memoria de los pinceles, y con el calor de su mano el pincel comenzaría a dibujar. Y ocurrió que cada vez que cerraba los ojos, veía aquella imagen de un ramillete de flores violetas y el pincel comenzó a mezclarse con el óleo, y el óleo con los colores de las flores, y las flores comenzaron a salir del pincel que sostenía la mano.
Una vez hubo terminado se quedó mirando las flores que nacieron en el marco y pensó que el viaje de los lápices hacia los pinceles había sido el mismo que de su infancia hacia su adolescencia y aquel era el resultado, un ramillete de bellas flores con toda la luz detrás. Su primer cuadro.
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Aprovechando la pintura de Irene la hija de José Vte. que la he cogido prestada ,quiero desearos que siempre tengáis flores en el corazón o una bonita primavera en todas las estaciones de la vida.
Traducido al lenguaje colocoquial : que tengáis unas FELICES FIESTAS Y UNA BUENA ENTRADA DE AÑO :-)


