Si uno pudiera insertarse en la música y descansar allí mientras el mundo sigue siendo un estruendo combustible tal vez podría detener la muerte sin razones de peso simplemente porque es latosa y no se rinde nunca
si uno pudiera instalarse en la música ser violín o guitarra o clavicordio y elegir dulces aluciones o tímidas preguntas temporales el alma sonaría como un sueño o el milagro de un pájaro en suspenso
pero nadie ha podido introducirse como espía entre dos modulaciones en esa franja impar de los tañidos la música será siempre de otros otros que por la noche me rodean hasta enhebrar la aguja del insomnio.
Que la música continúe, esta vez para levantar los ánimos. ¡¡¡BUEN FIN DE SEMANA!!!
(Se me acabó el recreo, ahora a seguir estudiando)
La idea de que el mes de Enero sea un mes especial para la música proviene del Blog de Maria Jesús de PARADELA DE COLES y los coautores de la idea ARO y MAMÉ ,a mí me ha parecido genial, porque ando un poco espesa con algunas cosas y la música siempre nos ayuda de un modo u otro. Por eso he comenzado mi incursión músical cuando aún no teníamos televisión o llevabamos muy poco con ella.
La banda sonora de nuestra infancia podría ser como una atmosfera que nos envuelve mientras vamos descubriendo y aprendiendo cosas. La música que envolvió mi infancia viene de la mano de mi abuelo Juan, el padre de mi madre que quedó ciego alrededor de los 50 años de edad. Yo le conocí pegado a esa enorme radio escuchando su telenovela favorita 'Lucecita', me pasaba horas a su lado. Cuando mi padre le trajo un radiocasette de Melilla yo le ponía las cintas de casettes que una vez encargaba a mi abuela que le comprara. Fue así que mi infancia transcurrió entre Maruja Limón y la Gitana Espabilá.
También en su repertorio se encontraban canciones graciosas que le hacían reír, así descubrí a los Hermanos Calatrava y sus versiones sobre otras canciones, o Emilio el Moro, también le gustaba escuchar las peleas de Juanito Valderrama y Dolores Abril, que a mí no me gustaban tanto.
Cuando yo tenía catorce o quince años en un viaje a Motril que yo no quería hacer pero que al final no quedó mas remedio descubrí a Emilio José en el casette del dueño del coche. En una parada para desayunar, en el bar había un estante con cintas y busqué afanosamente al cantautor que escuché en todo el trayecto. Al ver la única cinta de este cantate le pedí a mi padre que me la comprara y accedió, en la cinta incluía esta canción que fue como la banda sonora de mi juventud y de mi vida, 'Un paso adelante
Acaban de quitar el video en You tube, espero que este enlace sirva.