jueves, 11 de octubre de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO: El teléfono



EN EL MARCO DE ESPERA
Desde su ventana, la misma que observa a la hora de las comidas,  como en un cuadro que sólo ella ha comprado , ve las estaciones pasar en ese árbol al que le crecen las ramas para poder  tocarla, porque ella vive  mirando hacia afuera.  Y  a través del cristal  sueña con ser un pajarillo y no una mujer discapacitada,  hundida en una silla de ruedas.  A ratos, vuela entre los ramales  y escapa por ese marco de luz lejos de la residencia, y sueña, porque en realidad toda su vida se ha sentido como  un caracol que arrastra una roca, y en sus pensamientos gira la noria de sus años allí metida. Nadie la visita desde hace tiempo,  y deambula por los pasillos  recordando a la familia.  Entonces, viaja hasta el otro lugar que ha adquirido sin remisión y a fuerza de constancia,   se coloca frente al teléfono esperando que su madre la llame, como si aquel cable rizado fuera una extensión del cordón umbilical. 

Más llamadas teléfonicas en la cabina de María José


33 comentarios:

San dijo...

Precioso y triste a la vez. Huele a otoño.Ese cable a veces parece eso, el cordón que nos une a los otros.
Un abrazo guapa.

Maribel G. M dijo...

Me ha gustado tu relato, aunque me ha entristecido.
Soy voluntaria en una residencia de ancianos y veo cada día la tristeza de aquel que espera una visita que nunca llega.
Un beso

Lupe dijo...

Tan real como la vida misma. A veces, si nos parásemos a valorar lo que se agradece una pequeña atención nuestra hacia los demás, sin duda, seriamos más generosos.

Me ha encantado leerte.

Un abrazo.

Lupe

*L* dijo...

Qué importante es la comunicación cuando uno se siente solo, ¿verdad? Y la felicidad que puede aportar un simple gesto, como el de realizar llamada de teléfono de vez en cuando...

Un relato que cala hondo, Encarni.

Besos.

Eastriver dijo...

Muy bueno. Todos somos un poco así, presos en algo, y también dependientes en otras cosas. Me gusta la posición desde la que está escrito: nadie es mejor, y todos en realidad somos iguales.

Juan Carlos dijo...

Me ha gustado mucho.
1. Esa idea de verse como caracol, magnífica.
2. Esa visión del cable como cordón umbilical (que necesitaría, del que carece).
3. La vida mirando hacia afuera.
Escribí, cuando el tema era el Cine algo que en el fondo de la idea es semejante.
Besos, Encarni, me encantaría verte en Navalcarnero.

Neogéminis dijo...

Con muy pocas palabras has conseguido dejarnos angustiados ante esa interminable y dramática espera...cuánta tristeza en esa vida de abandonados!
=(

Rochies dijo...

me has hecho pensar en la soledad, y el encierro que vivió Giacomo Leopardi. De hecho mencionas aves, y en su poema a un gorrión, a la luna, les cuenta de su profunda desesperación ante la ausencia de libertad.
Ojalá ese teléfono suene. Que sea quien sea le devuelva un rayito de sol a su vida.

Leonor dijo...

Ver las estaciones pasar en ese árbol....ya no no hacemos a la idea de cuánta soledad siente, la peor de todas, sentirte olvidada por tu madre.
Me ha encantado la narración.

Un beso.

mariajesusparadela dijo...

Me gusta.

Natàlia Tàrraco dijo...

Se cortó el cordón umbilical con el entorno, queda a la espera...tantas como ella que estremece el pensarlo.
Bello pero triste, real.

Carmen Andújar dijo...

Precioso y muy triste. Lo que no te venga a visitar nadie es muy triste, y que va a hacer la pobre mujer, agarrarse a su madre; que aunque no está siempre esperará su llamada.
Un abrazo

casss dijo...

Como un cordón umbilical... Sí una buena imagen de la comunicación.

Poético, melancólico y triste.

También real.

un fuerte abrazo

Menteinvisible dijo...

tu relato nos hace ver la vida tal como es.
saludos.
m.i.

Montserrat Sala dijo...

Has sabido impregnar a tu relato el punto exacto de tristeza u melancolia, que la hacia falta. Te ha salido redondo. TE felicito.
UN beso.

censurasigloXXI dijo...

Cuántas personas hay solas y cuántas que no tienen nada que hacer pero prefieren quedarse amuermados en el sofá, antes que visitar o enfrentarse a aquello que no les gusta...

UN beso y un café. Bravo por el relato.

José Vte. dijo...

Como me ha gustado Encarni, que relato mas tristemente poético. Me ha encantado esa frase "porque en realidad toda su vida se ha sentido como un caracol que arrastra una roca".
Hay mucha realidad en esa frase, sin duda viene dicha por quien entiende su significado.

Un abrazo

Fabián Madrid dijo...

Muy buen texto, triste pero cariñosamente escrito. Felicidades. Un beso

virgi dijo...

El peso que cargamos, esperando que alguien nos ayude a llevarlo.
Triste, pero así somos.
Un beso, Encarni.

ana dijo...

Que triste es la soledad y el olvido, que triste esperar un ring que te devuelva la alegría y un poquito de esperanza. Pero su madre seguro que la llamó, eso sin duda.

Un abrazo gordo.

Alfredo Cot dijo...

Mientras hay vuelo, hay esperanza. El árbol con sus ramas, el pájaro con su presencia, son referentes de una realidad asumida a pesar de la silla de ruedas.
El cordón pertenece a la rendición necesaria para no enloquecer.

Y vuelta a empezar...

Besos
Alfredo

Cecy dijo...

Que tristeza hay en esta espera, donde el cordón se hace cable y el teléfono mudo de soledad.

Precioso.
Un abrazo.

Sindel dijo...

Qué triste, tanta soledad y espera. Y esa frase del cordón umbilical es devastadora.
Excelente y melancólico relato.
Un abrazo.

Maria Liberona dijo...

aaayyyysss !!!
que tristeza y que soledad aquella
me ha impresionado EXCELENTE RELATO

Valaf dijo...

Tan bonito como triste. Me has tocado la fibra. Muy bueno.

Un beso

Anónimo dijo...

encarmi, no me queda más remedio que comenzar mi comentario haciendo una de mis expresiones: PERO SERÁS CABRONA, MIRA QUE DEJAR UNA ÚLTIMA FRASE ASÍ:"como si aquel cable rizado fuera una extensión del cordón umbilical."...Y ES QUE POR ESTA SOLA FRASE, AMÉN DEL CONTEXTO, CLARO ESTÁ, PUEDO DECIR ESA EXPRESIÓN DE ADMIRACIÓN DE ARRIBA...
MEDIO BESO.

Pepe dijo...

Extensión de un cordón umbilical que sin embargo para ella está seco, pues al otro lado del cable rizado nadie, absolutamente nadie, se acuerda de ella. Son más reales y próximos ese árbol que le acerca sus ramas y esos pájaros que le ofrecen sus trinos. Triste, lamentable y una bofetada en la conciencia (si es que existe), de una sociedad inhumana que trata de esa forma a sus ancianos componentes.
Me ha gustado mucho tu relato, Encarni.
Un fuerte abrazo.

Gastón Avale dijo...

la extensión del cordón umbilical... que comparación tan buena! me deja pensando en que venimos a este mundo con tanto que "mamar" o aprender... buen relato juevero! un abrazo!

ibso dijo...

Me ha gustado ¡y mucho!.
Nuevamente cruzamos nuestros caminos y me alegro.
Un abrazote.

rosa_desastre dijo...

"Una extension del cordon umbilical....!
Que preciosidad linea a linea, y que carga de soledad tan facil de remediar con tan solo una llamada.
Un beso

Tyrma dijo...

Emotivo relato, Encarni.
Así es, si la movilidad redude tu autonomía, una de las pocas cosas que queda es el telefóno...y la televisión para olvidarte del mundo que fuera sigue su curso sin ti.

Un beso.

nocheinfinita dijo...

Triste espera. Triste relato, aunque como siempre lleno de matices y reflexiones.

Un beso

Cristina Piñar dijo...

Un relato precioso a la vez que triste. Me da mucha penilla los ancianos que están en las residencias y se sienten solos. Me gusta como has tratado el tema. Un beso.