Dos años hace que comencé la aventura de crear el blog. El título “Brisa de Venus” lo cogí prestado de la canción Canteca de Macao y su canción Romance de un sentir.
una choza de rama
donde llega la brisa de Venus
cuando estoy en la cama...”
Me gustó la letra y de ahí el pistoletazo de salida hacia el exterior sin traje espacial ni nada. Me metí en el espacio virtual como quién se da un chapuzón en una piscina sin pensarlo dos veces.
Pero desde los inicios ya comencé a dudar. Cada día llevaba flotando sobre mi cabeza ese puntito que tiene la interrogación, como una mosca cojonera inseparable de mi existencia virtual, donde el mundo deja de ser físico para convertirse en otro mundo intangible e incorpóreo. Y verde como el trigo verde.., como dice la canción eché a andar, ignorando muchas cosas. Al cabo de un tiempo puse mi blog en el diván, lo dejé recostadito repasando ese ser o no ser, estar o no, y mientras pensaba, hubo unas cuantas personas conocidas y muy queridas (que se podían contar con los dedos de la mano) que me seguían a pesar de no dejar comentarios o muy pocos. Y me aconsejaron continuar la trayectoria. Y, les hice caso por esa vez, llevaba muy poco tiempo lanzada al espacio que no podía valorar la experiencia con objetividad.
Después, llegó la responsabilidad tocando a mi puerta (la de la vida real) y se me apilaron todo tipo de cuestiones a los que tuve que hacer frente y volví a reconsiderar la existencia del blog. Una tarde, tuve la determinación de acabar con él, comencé a recortarlo, a llevarme entradas enteras; lo podé como se poda una planta dejándolo casi vacío -o esa era mi intención. Pero, los días de jardinería me duraron poco, mi hija vio la escabechina que estaba haciendo y literalmente me quitó las tijeras virtuales rogándome que no lo borrara, que a ella le gustaba mi blog. Y de pronto, me sentí como si estuviera haciendo un asesinato, hasta el blog acabó poniéndome ojitos de ovejita degollada y le perdoné la vida de la pena que me entró.
Y mi criatura, igual que un Tamagochi desde invisibles rincones, me pedía que lo alimentara; lo hacía inconscientemente, igual que una lucecita recurrente que avisa de alguna señal importante. Llegado ese trascendental momento, unas veces lo alimentaba con la comida perfecta y elaborada, sobre todo de forma casera y, en otras me servía de la comida rápida, es decir, lo utilizaba como una herramienta para uso personal, y creo yo, que desde entonces anda resentido conmigo. No sé, quizá sea una apreciación mía. Tal vez, entre el blog y yo no había una verdadera historia de amor y es por eso que tenía tantos remilgos y tantas dudas. El blog, mi blog quería ser exigente y yo me resistía; cuando más exigente se volvía más espacios en blanco dejaba en el tiempo.
Uno de estos días tontos que paseaba con mi ratón por interné y curioseando por el sabio google, le pregunté por películas educativas y sacó un listón increíble. Entre tanta información di con el blog ‘Tal como lo siento’ y me quedé por allí sin ser vista, escondida detrás de un satélite de marcadores. Entraba como una fisgona en sus entradas y en sus comentarios, y descubrí a una comentarista llamada Emejota y enseguida me fui a su planeta a investigar la vida de aquel lugar. Me encontré con un ‘Otoño casi invierno’ y algunas interesantes cosas en las que me veía reflejada; y decidí quedarme sin hacer mucho ruido. Ella utilizó su varita mágica y se convirtió en mi hada madrina en la blogosfera. Más tarde, conocí a Mª Jesús del Blog ‘Paradela de Coles’ y sus concursos, pero no concursé hasta ver la fotografía de aquella máquina de coser que me recordó a la que heredé de mi abuela. Desde entonces, mi blog encontró la excusa perfecta para continuar viviendo conmigo, muy cerquita, dándome tirones y poniendo en marcha. Algunas veces cuando me enfadado con el blog, me recuerda -si ningún tipo de rubor- que gracias a él he ganado un premio, y sobre todo, me hace reflexionar, me sienta en la silla de siempre y me recuerda todos los amigos y amigas que he conseguido gracias a él, y, es cierto, reconozco que son maravillosos todos los amigos y amigas que he encontrado en la blogosfera, algo que por otra parte, nos enseña otra forma de vivir y compartir. Al final, para no discutir, le doy la razón, a cambio solo le pido que me de libertad. En algunas ocasiones me la concede, en otras se resiste y me recuerda que lo tengo abandonado, en esas ocasiones le digo -y quiero que me entienda- que también tengo una vida real que debo atender. No sé si lo comprende, pero en esas andamos. Últimamente visitamos juntos otros blogs de los que nos hacemos amigos o nos visitan desde otros lugares a los que viajamos cuando tenemos oportunidad y nos quedamos ratitos enteros igual que satélites en el universo, habitado por miles de blogs.
Dos años llevamos de convivencia. Ahora nos llevamos bien, por eso le prometí que traería uno de aquellos escritos que podé y que traje de la mano, casi al principio de vida del blog, y lo devuelvo a este lugar para hacer las paces. No le prometo nada, pero lo único que le digo es que, mientras nos llevemos bien, estaremos juntos.
MONÓLOGO A UNA VISITA
Entra, entra sin llamar
que no te sorprenda la arena, ni la sal de mis besos
repetidos. Aunque
parezca un barco a punto de partir, me quedaré esperándote.
Fuera otro mundo ladra, y a poco desaparece el breve
trazo de mi sombra en el pasillo,
así que dudo y pregunto:
¿Qué luz me proyecta? ¿Qué hilos tiran de la marioneta?
¿Dónde los márgenes de este guión? ¿Hasta dónde soy yo?
Todavía no has tomado asiento y te arrojo este boceto
inacabado, un garabato sin forma, una línea sinuosa.
Ven y siéntate, voy a contarte por qué escribo detrás de este
pincel que dibuja silencio, escribo, porque ando perdida
en muchas raíces y la historia se me encadena entre los dedos.
Otra vez pregunto:
¿Cuándo Atenea despertó en mi lecho a la niña sin retorno?
¿Cuándo Artemisa dividió la frontera para luchar
mano con mano en la misma tierra?
¿Cuándo la lujuria de Afrodita se colgó de mi cabello?
¿O cuándo mi cuerpo conjuró a Gea
y mordió mi cola para concebir hijos al alba?
¿Cuándo Hestia al calor de su llama incandescente otorgó su relevo?
Difícil responder
cuando sigo aquí, humana e imperfecta,
mujer creada por los dioses, igual a ella abro mi caja
de truenos y saco a pasear la tormenta, núcleo que amenaza
ruina. Ya recojo escombros en la entrada, solar baldío
donde se fijaran los pilares, los andamios de mi vida.
No sé si sabes lo que quiero decir, tal vez antes de empezar
debiera extender mi alfombra,
sentarme sobre ella
y respirar, contemplar el cielo
y con una nube prestada borrar
las huellas de cal que ha dejado el agua, todo este tiempo
atrás, y comenzar desde cero.
Gracias a todos los que me siguen, a los que dejan comentarios y a los que no -pero que están ahí- a mis amigos y amigas que cada vez son más, a ese grupo que formamos en Paradela, y a todos/as los que compartimos este espacio virtual. Gracias por estos dos años.