sábado, 5 de enero de 2013

Demasiado brillo

Después de saludarnos en la amplía entrada, nos invitaron a  mi marido  y a mí a recorrer  los pasillos de lo que era su hogar desde hacía unos meses.  Cada habitación estaba decorada como si hubiese salido de algún catálogo  o revista de muebles por la exquisitez de los detalles. Un estupendo mobiliario de madera  de nogal se distribuía casi matemáticamente por cada cuarto.  El suelo de parqué  lo abrigaban  hermosas alfombras indias y  las paredes mostraban lienzos de pinturas costumbristas.  Los anfitriones a medida que nos mostraban  sus  dormitorios los acompañaba de  todas las cantidades que valía cada cosa; desde las lámparas hasta los ceniceros de diseño, desde las sillas  y tapizados hasta  la mampara hecha por encargo. Para finalizar la ruta  nos mostró una salita  de la cual no  se dijo nada de su coste por lo que parecía el cuarto  pobre de la casa. Mi marido al mirar hacia arriba  vio una lámpara igual a la que teníamos nosotros en una habitación y  exclamó: está lámpara la has comprado en el  Centro Comercial  y te ha costado 100 euros.  La pareja se miró con cara de circunstancias y negó con evidentes signos de desagrado aquel comentario.  Yo maticé que  lo único diferente de esa lámpara de la nuestra era el color y añadí  el buen precio  que tenía.  Ambos intentaron convencernos que su compra había sido en un lugar selecto, y por supuesto,  no tan económica.  Tras un rato de sarcasmo sobre el tema, la señora  decidió   invitarnos a unas cervezas y nos trasladó a la cocina para mostrarnos el derroche de iluminación  halógena   incrustada en el techo. Nos sentamos alrededor de la mesa y ella colocó un paquete de palomitas en el microondas,  al rato,  nos quedamos a oscuras. Entonces oí la voz de mi marido que dijo en un susurro :  no me extraña que pase esto,  se han  gastado todo en lámparas y ha quedado poco para la luz. Al terminar la frase, la habitación  se iluminó y junto a él se encontraba el dueño de la casa que sin mediar palabra retiró la mano que posaba mi marido sobre su hombro y comentó que, en efecto tenían muy pocas luces.

11 comentarios:

Matices dijo...

Pues me queda que pensar que no tenían otra cosa de que hablar, una pena... tener la cabecita tan poco alumbrada.

Besos!!

Eastriver dijo...

jaja, me gusta esa distancia del final y el modo abrupto de acabar el relato... Por lo demás, piensa que ahora se lleva lo vintage: algo que costó cien euros hace siete años ahora puede costar un dineral.

mariajesusparadela dijo...

Siempre habrá personas que en vez de tener casas para vivir, las tengan para enseñar. Se llaman nuevos ricos.

Ana dijo...

Franklin decía "Amo la casa en la cual no veo nada superfluo y hallo todo lo que necesario"...Entre lo necesario yo incluiría la luz, la que ilumina por fuera y por dentro.

Un abrazo.

Montserrat Sala dijo...

Hola Encarni:Como me he reído,madre mia! Que amigos que teneis eh? o eran solo conocidos.
De cualquier manera una clase de familias que existen, lo sé, pero cuyos valores son solamente superfluos y artificiales. Yo pienso que existen poqué en este mundo ha de haber de todo.
Saludos y que lso Reyes sean muy generosos.

rosa_desastre dijo...

Prefiero los amigos que viven en una choza y se alumbran con velas ajjajaja.
Un abrazo de mas de mil euros.

casss dijo...

Vivìan en una tienda de diseño? jajaj

Me quedo donde sea, pero donde me sienta como en casa: en un hogar.


besos

San dijo...

Menuda gracia vivir en un escaparate. Jqueeeee!!!!!.
Besos,los primeros del año.

ana dijo...

Pocas luces la de estos ricos que quieren parecen más ricos de lo que son, porque lo que son es muy pobres, unos pobres con aires de grandeza que de esos hay muchos. Que asquito, ya hablamos de eso esta tarde.

Toni dijo...

Jajaja A oscuras todos los gatos son pardos. Tal vez, el comentario del marido abrió los ojos a la pareja exibicionista.

Besos.

Pd. Buen juego de luces el tuyo.

diego dijo...

En Caravaca tengo una vecina que está empeñada en que vea su piso. Siempre me dice "a ver si pasas un día a verlo, verás lo bonico que lo tenemos. Hemos puesto dos comedores, uno para usarlo y el otro para enseñar" Ni que decir tiene que yo nunca la invito a "ver" mi casa, toda ella amueblada en el más puro estilo "Ikea" :)