viernes, 4 de febrero de 2011

Un toque de Canela



Aprovechando que ya acaba esta gripe que me ha querido como nadie en esta semana, que me ha hecho temblar de fiebre, que ha apartado mi nariz del resto de mi cara para abrocharla a un ingente número de paquetes de pañuelos, y aprovechando que casi recupero mi pituitaria voy a dar rienda suelta a la proposición de Maria Jesús Paradela y hacer una entrada olorosa.

Este relato lo escribí para mi hermana hace ya algunos años, el original tiene 10 folios así que he cogido el principio y el final, he retocado un poquito y voilá...


UN TOQUE DE CANELA

Todos sus recuerdos despedían algún aroma; como si el hecho de evocarla me introdujera en una tienda de especias. Algunos no podían desprenderse de ese aroma húmedo de bodega. Y es que mucha de su historia ha tenido un largo proceso de elaboración: había que guardarla en grandes toneles de madera para que pudiesen acaparar toda la efervescencia de sus jóvenes años.

No había nacido aún y ocurrió algo que nunca tuve ocasión de contarle, quizá porque la anécdota no merecía atención o porque nunca fue el momento apropiado. Pero ahora llega a mi memoria con toda nitidez. Una mañana que mamá embarazada de ella desayunaba frente a un vaso de leche acudió a la puerta una gitana que portaba una gran cesta con atieso de hinojo, tomillo, romero y canela. La mujer hablaba atropelladamente mientras se columpiaba en unos grandes zarcillos. Tratando de vender algo, la gitana sacó una ramita de canela y la pasó por las fosas nasales de mamá.

- Huela, huela señora. Es un olor rico, un aroma de dioses.

Mamá toda hinchada asentía con la cabeza y para abreviar le pagó un manojillo de canela y se despidió de la gitana. La mujer contó las monedas, después abrió mucho sus ojos y llamó la atención de mamá que se disponía a cerrar la puerta.

-¿ Le gustaría saber si trae niño o niña? –le atajó sin preámbulos.

Mamá algo aturdida consiguió sonreír y contestó afirmativamente.

- Los gitanos tenemos mucha mano con esto. Usted haga lo que yo le diga: coja una moneda pásela por la barriga haciendo círculos- uy señora, usted ya mismo pare- eso es, en círculos y después láncela al aire. La cara es un niño. Si cae cruz es una niña.

Ella obedecía siguiendo el rito de la gitana, luego lanzó la moneda que al impactar contra el suelo cayó de canto.

- ¡Increíble! - exclamó moviendo los pendientes de un lado a otro- Nunca había pasado una cosa así.- La mujer se agachó viendo las dificultades de mamá, recogió la moneda y le invitó a que repitiera la operación.

- La moneda ha caído de cruz. ¿Ha visto? Usted va a tener una niña.- así mismo se agachó a coger la moneda- Créame Señora que se lo digo yo.- dijo despidiéndose la gitana.

Mamá vio como se guardaba la moneda y se marchaba, después cerró la puerta y todavía sonreía hasta llegar a mi lado. Yo saqué una ramita de canela y aspiré profundamente el perfume que presagiaba la llegada de mi hermana a este mundo.


Y aprovecho también para recomendar deliciosa pelicula con el mismo nombre:










22 comentarios:

felicitat dijo...

Que recuerdo tan entrañable, huele a dulzura, a canelita en rama! Me encanta. Besos!

mariajesusparadela dijo...

La canela es un peligro. Un delicioso peligro. Pero, la verdad, prefiero correr algún riesgo a renunciar al olor y sabor de la canela...sobre las natillas, sobre el arroz con leche, sobre los creps...profundo aroma.

Javier Martinez V. dijo...

Hay aromas que no solo son de donde proviene sino que encierran recuerdos que en el tiempo sirven como puente entre el ayer y el hoy, y a ti te ocurrió con un "Toque de canela".

Recibe un gran abrazo.

emejota dijo...

Preciosa narración y vídeos. La canela, mi compañía favorita. A seguir mejorando. Un fuerte abrazo.

MAMÉ VALDÉS dijo...

Me encantó el relato y la canela, un saludo.

Jose Vte. dijo...

El olor de la canela deja una sensación muy parecida a lo que deja este cuento, un bello aroma a dulzura y calidez.

Un abrazo

Anusky66 dijo...

hummm canela !!!
un relato inspirado por un maravilloso aroma.
Unbesazo

Anna Jorba Ricart dijo...

Deseo que estés mejor...
Mira que a mi el sabor de la canela no me gusta...pero reconozco agradable su aroma..

Adelaida Ortega Ruiz dijo...

Bonito relato, Encarni. Me gustaría leerlo entero.

¿Sabes que me recordó a "Como agua para chocolate"?

Besos.

beker dijo...

Inmediatamente me ha llegado el olor a la canela y... Dulce y agradable relato:) Besos

SEMA MIRANDA dijo...

Las gitanas saben de todo o de casi todo, por aquí cuando son las Ferias, nos venden de todo: claveles,jazminez,romero y por supuesto la buenaventura.Nunca nos han vendido canela, recuerdo que en rama la utilicé un año para adornar los paquetes de regalos de Reyes.Con arroz con leche esta exquisita y una de mis canciones preferidas de Maria Dolores Pradera se llama " La flor de la canela".Un besote

Utopazzo dijo...

Bueno Encarni, parece que las horas que has permanecido en cama, curando esa gripe y con todo el tiempo del mundo, te han venido bien. Es muy gratificante traer historias desde lo más profundo de nuestra memoria. Más aún, si son recordadas con encanto y mejor aún, si sabes cómo hacerlo.
La película la vimos hace algo más de un año o así, y nos encantó a Ana y a mí.
Un abrazo.

ARO dijo...

Precioso relato, Encarni. Una historia llena de olores agradables.

Ana dijo...

Los olores tienen la cualidad de evocarnos secuencias completas de nuestra memoria, con una viveza que impresiona. Un recuerdo tan especial como la llegada al mundo de tu hermana unido al olor de la canela debe ser una experiencia maravillosa, de esas en las que te apetece recrearte de vez en cuando.

Vi la película y me gustó sobre todo la secuencia de la "astronomía" porque pone de manifiesto como casi todo se pude relacionar para hacerlo comprensible en la mente de un niño, eso sí, es preciso tener imaginación y poner mucho, mucho cariño.

Un abrazo y cuídate.

Dilaida dijo...

Un relato preciso y un olor muy muy agradable.
Bicos

yraya dijo...

Que relato más bonito.
Has probado el café con canela? cuando hagas café le pones al café molido un poco de canela, es exquisito.
Ya me he puesto a bajar la peli.
Un besito

Tonet dijo...

ayyy, Encarni, me encantó...es una historia sencilla pero tan bien contado que la has empapado en magia.

Besitos guapa...

pd. gripe en plenos exámenes...típico, uf¡
ánimo para esa segunda semana :)
pelea, pequeña, pelea¡¡¡

El Drac dijo...

Qué bonita anécdota y te diré que mi madre solía ponerme canela en los bolsillos, para que caiga bien a la gente, sobre todo cuando buscaba empleo. Me la has traído a la memoria. Un grana a

El Drac dijo...

¿qué pasó? Quise decir Un gran abrazo, bueno salió uno y medio, ja!!

nocheinfinita dijo...

El olor a canela, también a mí me evoca bonitos recuerdos.

Estupendo el relato.

Un beso

noche

virgi dijo...

Me llegó un olorcillo divino. Era de tus palabras, artista.
Un abrazo, seguro que la peli me gustaría.

elena dijo...

Hermana,
qué gracia, esta mañana le digo a Bárbara de poner un poquito de canela en el café para arreglarlo que no habia salido especialmente bueno... y ahora me encuentro con tu relato ... sin rama, sin moneda y sin arreglo :(
(tu me diste éste olor y me hiciste ser como soy, tú tienes la culpa, romero verde!:)
Te abrazo!