martes, 13 de julio de 2010

Cartas del Tarot

Cartas del Tarot


En aquella época mi curiosidad por las ciencias ocultas ocupaba todo mi interés, después de haber abandonado la quiromancia, me compré una baraja del Tarot y un libro para aprender sus secretos. Para mí aquello era un juego más, sinceramente no le puse la seriedad que se le supone, por eso cuando mi amiga me pidió la baraja yo se la presté sin ningún tipo de reservas.

Nos conocimos en aquellos almacenes en los cuales hacíamos jornadas interminables de trabajo, podíamos envasar productos hortofrutícolas entre 10 a 15 horas diarias. Siempre al renovar contrato bromeamos sobre la condena que firmábamos. Pasábamos muchas horas juntas e inevitablemente acabamos haciéndonos confidencias personales y fue allí que nos hicimos amigas. La recuerdo con aquella sonrisa amplia, con su sentido del humor y una forma de ser muy sana, ella no tenía dobleces.

Por eso cuando tuve novio, en algunas ocasiones la invitaba a salir con nosotros, poco antes de casarme ella encontró novio y ya nos veíamos menos, pero eso no fue obstáculo, porque incluso cuando me casé y me trasladé a vivir fuera del pueblo quedábamos con ellos cada vez que volvía. En una de esas visitas mi madre me contó que mi amiga había estado en el hospital pero no supo el motivo, así que mi marido y yo quedamos con ella y su novio para interesarnos por su salud.

Nada más verla, me sorprendió su semblante triste, sus oscuras ojeras y su palidez, pero me sobrecogió sus dos muñecas vendadas. Se había encerrado en el baño y con una cuchilla de afeitar se hizo varios cortes en cada muñeca.

-¿Pero por qué? - le pregunté asustada.

- ¿Recuerdas aquella baraja del Tarot que me dejaste?

-Sí, la recuerdo, pero no me digas… qué… - no me dejó terminar y me contó lo que sucedió.

En su familia habían ocurrido algunas tragedia, y su madre decidió ir a una conocida vidente acompañada de una hermana además de ella. Cuando llegó el turno con la vidente, la mujer se dirigió a mi amiga bastante enfadada y le dijo:

-Tú no puedes estar aquí!

Al preguntar mi amiga por el motivo, está le dijo que traía con ella una gran cantidad de energía negativa y que debía de salir de allí, y que tal vez esa energía negativa la estaba transmitiendo a la familia y por eso de las calamidades que habían sufrido últimamente.

La hermana de mi amiga le preguntó si aquella energía negativa podía proceder de una baraja del Tarot.

-¿La baraja es suya?

- No, es de una amiga, compañera de trabajo.

La vidente aún más enfadada le obligó a salir diciendo que aquello era la peor maldición que podía entrar en una casa, y que después de tener la sesión con la madre debía purificar su consultorio.

Al volver a casa, la madre y la hermana comenzaron a discutir sobre la baraja del Tarot, y sobre todos los infortunios que habían padecido por aquella maldición, le obligaron a darles la baraja y sobre el fregadero le prendieron fuego. Pero no quedó ahí la cosa, le comentaron todo lo que la vidente les informó al respecto. Les dijo que una baraja del Tarot era intransferible, que una vez utilizada por la dueña , ésta le confería un poder, o una energía necesaria para adivinar el futuro por medio de las cartas, y que al transferirlas a otra persona la baraja adquiría automáticamente una energía negativa que se volvía en contra de la persona que manejaba la baraja.

-Es posible que tu amiga sea la culpable de todo, y que ahora te haya contagiado e incluso tú misma estés maldita por esa dichosa baraja. – le dijo su hermana.

Me contó que discutieron y que la hicieron sentirse tan mal que se encerró en el baño.





Mientras me contaba todo aquello, yo no podía dejar de imaginarla en aquel cuarto de baño, atentando contra su vida, llorando, mezclando sus lagrimas con la sangre que brotaba de sus muñecas. Casi no podía mirarla a la cara. Menos mal que su hermana rompió la puerta.

Recordé que había leído no sé donde, cuando Unamuno caminada por Salamanca en Semana Santa, y al pasar por un paso de Jesús en el trono, esté se quitó el sombrero. Un vecino del lugar conociendo el ateísmo del escritor le increpó sobre su acto, a lo que él contestó, que no le causaba admiración el trono, sino respeto la fe de toda aquella multitud.

Esa noche que mi amiga me contó todo lo que le había sucedido, comprendí que debía tener mucho respeto a las creencias de las demás personas, y si su familia pensaba que todas las desgracias ocurridas eran por culpa de aquella baraja del Tarot, y por tanto de la energía negativa con la que empañé un puñado de cartas, y por las que ella había intentado suicidarse, yo, debía desaparecer por el bien de ella, y por el bien de su familia.



6 comentarios:

beker dijo...

Sin lugar a dudas la fuerza de la creencia, el poder de la fe en lo que sea es tremendo... un abrazo

JUDA dijo...

Conozco bastante estas historias y me inclino por otra opción, la energía negativa la lleva la vidente, con independencia del karma de esta familia. Ningún sabio hubiera tratado tan mal a tu amiga.

Y la familia, bastante torpes.

Por la baraja, no te preocupes, porque la quemaron. Te olvidas y punto.

Y si la opinión de una tercera persona tiene tanto peso como para hacer discutir a una familia, pues que Dios les coja confesados, porque son unos ignorantes.

Respecto a lo desaparecer de la vida de tu amiga, no me queda claro si haces un favor o escapas del dolor. En este asunto, tu pareja 5 no te va a ayudar demasiado.

No te haces idea del mal rollo que me dan la mayoría de las "profesionales" que se dedican a este arte. Por decirte algo muy sencillo, cuando comienzan a cobrar se prostituyen.

Un abrazo muy grande y ánimo porque el futuro te dirá cómo debes relacionarte con tu amiga.

Siente haberme extendido tanto en el comentario, pero es que éste es un terreno en el que me muevo muy cómodo.

emejota dijo...

Se dice que Tarot viene de Rotat, y que algunas personas tienen la capacidad de predecir cosas conforme salgan las cartas porque la alineación entre la energía del consultante y del consultor se alinean. Lo cierto es que no es un sistema que me agrade, hay demasiado inconsciente enmascarado enredado en una máscara de ignorancia, de lo que se aprovechan muchos "listos".
Pienso que es muy razonable que te alejaras de una amiga que no parece haber querido dar pasos para acercarse a ti. Lo demás me da la sensación que es pura necesidad humana de aserciones y seguridades. Normalmente los tarotistas utilizan todo tipo de subterfugios para sacarle cualquier tipo de información a sus clientes y luego manipularla a su interés. Un abrazo.

Encarni dijo...

Beker, historias de este tipo tengo algunas, la gente se aferra a lo que cree como forma de sostener su vida, a costa de lo que sea.

Un abrazo-

Encarni dijo...

JUDA, sinceramente no sabía todo el protocolo que tenía la lectura de las cartas del Tarot, desconocía que no se podían prestar, que existe una literatura detrás, además ignoraba cómo se puede utilizar este tipo de cosas para representar un papel. Después de aquello se me quitaron las ganas de seguir averiguando sobre estas formas de adivinar el futuro. Si bien soy bastante escéptica, reconozco que debo tener cuidado con las personas que sí creen.

Supongo que en aquella epoca de mi vida había mucha incertidumbre lo que de alguna manera me llevaba a intentar conocer el fututo próximo para controlarlo, pero eso difícil.

Lo último que se de esta amiga mía es que tuvo un segundo hijo que ahora tendrá 7 ú 8 años, y que nació con problemas digestivo-intestinales y llevaba cuatro años dándole el pecho sin apenas comer nada más.

Juda, el desaparecer fue para no crear más conflictos, si podían creer todo ese tipo de cosas y llevarlo hasta las últimas consecuencias, yo estaba en el punto de mira y ocurriese lo que ocurriese en sus vidas me apuntarían con causante. Sólo espero que todo le vaya bien en la vida.

Un abrazo.

Encarni dijo...

La poca experiencia que tuve leyendo el Tarot, la expresión que ponían en sus caras servía de guía para ir trazando la lectura. Pero te diré que tienes razón sobre el inconsciente enmascarado, el estado psicológico de algunas de estas personas que acuden a los/las tarotistas son muy lamentables, y buscan unas posibles soluciones adelantándose al futuro algo poco probable.

Un abrazo.