domingo, 7 de noviembre de 2010

Mis premios para los/as concursantes de la 6ª Edición de Paradela

Quiero compartir mi premio con todos y todas las concursantes de la 6ª Edición del concurso Pradela de Coles : Ibso, Raticulina, Aro, Anna, Anusky, Emejota, Noche, Nina, José Vte, Felicitat, Mamé, Dilaida y como no, a Mª Jesús por convocarnos. Creo que hemos ganado todos y todas.

Para eso he seleccionado algunos videos que os dedico:












BESOS Y HASTA LA PRÓXIMA...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

VI EDICIÓN CONCURSO PARADELA - ESE ILUMINADO OBJETO DE DESEO


Sólo fue la luz rozándome las rodillas y recordé la lluvia sobre mi cuerpo que al contacto con mi ropa se hizo cálida, noté la humedad de Galicia rodando por mi piel, deslizándose como lágrimas entre mis muslos. Aquella luz era como una mano que se posaba casi sin peso por mis piernas y la sentía como una caricia poderosa que recorría mi espalda hasta llegar a mi nuca. ¡Qué maravilla! Poder sentir mis pechos como flores abiertas y recoger las gotas entre pétalos y frutas.

(A nadie le contó como descubrió el placer en sus rodillas, a nadie le dijo cómo una noche de verano mientras llovía, salió a caminar en la oscuridad, casi desnuda, calzada en las mismas botas anaranjadas para no hacerse daño con las piedras del camino. Se detuvo en aquel árbol centenario de inmensas y amplias ramas y se dejó mojar bajo la lluvia, y bebió de sus labios el agua que caía del cielo. Abrió sus brazos igual que un pájaro que quiere echarse a volar y comenzó a dar vueltas. Ya cansada, se detuvo al ver una luz que se desplazaba hacia ella. Aquella luz se prendió en sus rodillas y después de un rato notó el calor que subió como un hormigueo piernas arriba, como la savia en una planta que echa raíces y asciende hasta todas las ramas para luego convertirse en tierra dulce, en barro que se puede tocar. Y fue así, que a esa extraña luz le salieron manos que la tocaron antes de diluirse con todos los elementos de su propia naturaleza. Sintió el amor de la lluvia, de la tierra, de la luna oculta, de la noche, de la insólita luz cabalgando invisible hasta llegar aquel rubor de sus mejillas que la hicieron sentirse más viva que nunca.)

Luego estaba mi bolso azul, donde guardaba mis deseos. Introduje la mano en él para guardar el último que provocó este resplandor sobre mis rotulas y sin que nadie se diera cuenta lo coloqué a la altura de ellas para frenar ese calorcito que comenzaba a sentir entre los muslos. En ese instante alguien desconocido me hizo esta insólita foto y me la regaló, con el presentimiento de que adivinó mi estado. Debía de quedarme a ver la exposición de artesanía Gallega, se lo prometí a María Jesús, pero después de aquello, me sentía tan azorada que sólo tenía ganas de llegar a mi casa y desnudarme, abrir mi bolso con todos los deseos que llevaba dentro y de ningún modo apagar la luz, cerrar mi puerta y sentir el placer en toda mi intimidad.

jueves, 28 de octubre de 2010

A final de mes...


Y a final de mes, los restos de la nevera y los estantes mudos, sólo una mirada vacía en el lugar de la leche, una huella reseca
de  preguntas.

Encima de la mesa facturas que hacen cola para bailar con algún billete cojo y los números esperan en el interior
de una hucha.

El trabajo es una hoja aplastada que alguien ha lanzado a la papelera porque no tiene nombre, ni hambre, ni voz,
ni dudas.

Sólo unas manos que nacen de la tierra y crecen sin ramas, hojas baldías que sin abrigo mueren en la intemperie,
juntas.

Y así, la vida resulta un escaparate frío de pobres que se asoman con las ganas prestadas y la voluntad de saldo impuestas, e injustas



martes, 12 de octubre de 2010

Una semana con la Ley de Murphy

Ley de Murphy:

Si algo puede salir mal,

saldrá mal, incluso puede ir a peor.

Lunes 4:

La semana comienza con la reunión general de tutores con las clases correspondientes. Como presidenta del AMPA también comienza la campaña de captación de socios/as y elaboro un documento explicando las ventajas que tiene ser socio para los niños y niñas dentro del colegio. Para ello debo entrar en cada una de las clases y dar un pequeño discurso. La organización de los horarios en cada aula se ha extendido y muchos profesores y profesoras me sugieren que debo ser breve, así que mi discurso se reduce a cuatros palabras insulsas y acabo pronto en cada aula, pero he perdido cuatro horas (con lo que tengo que planchar…).

(He pasado muchos nervios)

Martes 5:

Debo hacer la misma operación con 1º y 2º de ESO que también se da en este colegio de Infantil y Primaria. Llego tarde. Me trago todos los discursos. Cuando el último dice la última palabra, yo me levanto y les pido a los padres un minuto. Necesito hablarles porque en el curso pasado no hubo delegados/as de estos cursos, además los socios/as fueron muy pocos, con ese propósito quiero dirigirme a los padres y madres, pero todos se levantan con la intención de abandonar el aula. Como miembro de la comunidad educativa me han faltado al respeto y así lo digo. Unas cuantas madres se quedan a escucharme. Las profesoras están detrás de mí haciendo tutorías personalizadas.

(Me he enfadado y me pregunto si esto tiene algún sentido)

Miércoles 6:

A la entrada del colegio una madre me invita a un café, es la misma madre que le hizo la vida imposible a la anterior presidenta. Antes de tomar el primer sorbo, me arroja una serie de dimes y diretes, y me culpa de muchas equivocaciones en la última reunión de Junta. Le digo que es imposible que yo haya dicho eso, y me sorprende narrándome cuándo comenzó la reunión, qué dije, cuándo me callé, cuándo hablé dirigiéndome a ella, cuándo hable con las demás mamás, me relató al dedillo todo cuanto hice. Después de hablar bastante rato, acabo más sorprendida viendo como está intentando ponerse medallas de algo que se inventa o imagina, pero que yo conozco y que no es cierto.

(Esta conversación me incomoda y me pone en la tesitura de cómo manejarla para que no me destroce la Junta)

Entro en mi edificio cargada con dos bolsas de compra. Me cruzo con una vecina y le doy el pésame por la muerte de su hermano. Al rato aparece su marido y comienza a hablarme sobre algunos artículos de la comunidad de propietarios que incumplen otros vecinos. Me cuenta historias pasadas que tiene varias versiones como he podido comprobar por otros vecinos. Ahora crítica mi actuación con respecto a las gestiones que vengo haciendo desde hace tres años para la instalación del ascensor. Intento explicarle algunos avatares y problemas que tuve que resolver, pero este señor se niega entenderme. No quiero discutir sobre algo que ya se ha hecho y que hice sin ayuda.

(Me encuentro muy, muy nerviosa. Me viene a la memoria Elfriede Jelinek, premio Nobel de Literatura en el 2004 que padece fobia social y que por ello no fue a recoger su premio.)

Jueves 7:

He dormido poco, las musas me han visitado pero he de ir a trabajar a casa de una señora que me contrata como empleada de hogar por cuatro horas.

Por la tarde he ido a de gestionar mi matricula, este es mi último año de la diplomatura de Educación Social. Me informan que las tutorías se desplazan de fecha y lugar. Estupendo, ahora tendré que viajar una vez a la semana. ¡Fantástico!

(Estoy cansada)

Viernes 8:

Trabajo en casa de otra señora de edad avanzada. Esta señora tiene muchos problemas familiares y me hace partícipe de ellos, yo la escucho mientras trabajo en su casa, además trato de que vea las cosas desde otro punto de vista, sobre todo para descargar la conciencia. A veces pienso que me contrata para que la apoye y para que la escuche.

(Sigo cansada)

Por la tarde tengo un ratito y me pongo a plasmar lo que mis musas me dejaron la otra mañana en mi almohada.

Después hago otras gestiones que tenía pendientes. Cuando vuelvo a casa, al rato me llama mi hermana para contarme que mi madre está ingresada nuevamente en el hospital. Otra vez su corazón se desborda. Todavía recuerdo como el año pasado casi no contábamos con ella, y me duele, creo que este sentimiento sigue conmigo.

(Me siento extraña).

Sábado 9:

Me duele la espalda, me siento cansada y triste. Pienso que debo viajar a ver a mi madre y estar con ella un par de días aprovechando que hay puente en el colegio. Pero me siento sin energía, así que decido hacerlo el domingo y me doy tiempo.

Domingo 10:

Ha estado lloviendo toda la noche, sigue lloviendo, madrugo para preparar mi viaje. Al levantarme me siento mal, todo me da vueltas, mi habitación parece un barco, creo que pasará, a pesar de esto, estoy decidida a viajar. Pero no puedo mover el cuello, no puedo agacharme, todo sigue dándome vueltas. Esto se debe a que mi cabeza pesa tanto que mi cuerpo no quiere hacerse cargo del excesivo peso que hay en ella. Por otro lado mi cuerpo me duele tanto que no se pone de acuerdo con mi cuello para sostener mi cabeza. Tengo ganas de vomitar. Decididamente no podré viajar.

(Me siento fatal.)

Para colmo la pantalla del ordenador se ha roto.

Estoy tan harta, que sólo me gustaría gritar, pero no puedo ni con mi cuerpo ni con mi alma.

Y estamos en Feria; maldita la gana que tengo de divertirme.


Cuando todo va mal